La compañía de ciberseguridad Kaspersky identificó un nuevo malware para dispositivos Android denominado Keenadu, cuya principal característica es su capacidad de infiltrarse en los equipos incluso antes de llegar a manos del usuario.
Esta amenaza puede venir preinstalada directamente en el firmware del dispositivo, integrarse en aplicaciones del sistema o distribuirse a través de tiendas oficiales como Google Play.
Hasta febrero de 2026, las soluciones de seguridad móvil de Kaspersky han detectado más de 13,000 dispositivos infectados a nivel global, siendo América Latina una de las regiones más afectadas, especialmente Brasil.
Integrado en el firmware del dispositivo
Al igual que el backdoor Triada detectado en 2025, algunas versiones de Keenadu han sido incorporadas directamente en el sistema interno de ciertos dispositivos Android durante el proceso de fabricación o distribución.
En estos casos, el malware funciona como una puerta trasera que permite a los ciberdelincuentes tener control total del equipo. Puede:
- Modificar aplicaciones ya instaladas
- Descargar nuevas sin autorización
- Otorgar permisos completos a apps maliciosas
- Acceder a archivos multimedia, mensajes y credenciales bancarias
- Obtener datos de localización
- Monitorear búsquedas realizadas en Google Chrome, incluso en modo incógnito
Además, presenta comportamientos selectivos: no se activa si el idioma del equipo está configurado en dialectos chinos o si la zona horaria corresponde a China. Tampoco funciona si el dispositivo no tiene instalados Google Play Store y Google Play Services, lo que sugiere que fue diseñado para operar únicamente en determinados entornos y evitar su detección.
Integrado en aplicaciones del sistema
En esta variante, Keenadu posee capacidades más limitadas, pero igualmente peligrosas. Al estar integrado en aplicaciones del sistema con privilegios elevados, puede instalar otras aplicaciones sin que el usuario lo advierta.
Kaspersky detectó casos donde el malware estaba incorporado en una app responsable del desbloqueo facial, lo que podría exponer datos biométricos. En otros escenarios, se integró en la aplicación de pantalla de inicio del sistema.
Aplicaciones infectadas en tiendas oficiales
Los expertos también identificaron aplicaciones disponibles en Google Play infectadas con Keenadu. Se trataba de apps para el control de cámaras domésticas inteligentes que superaban las 300,000 descargas antes de ser eliminadas.
Una vez instaladas, estas aplicaciones podían abrir páginas web en segundo plano para generar clics falsos en anuncios, ejecutando fraude publicitario sin que el usuario lo notara. Casos similares también se han detectado en aplicaciones distribuidas fuera de tiendas oficiales.
Un riesgo para toda la cadena de suministro
“Este tipo de amenazas es especialmente preocupante porque rompe la principal barrera de confianza del ecosistema móvil: la idea de que un dispositivo nuevo es seguro por defecto”, señaló Leandro Cuozzo, analista de Seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.
El especialista advirtió que cuando el malware se infiltra antes de la venta, el usuario pierde la capacidad de prevenir el riesgo mediante prácticas básicas de seguridad. Además del fraude publicitario, el mayor peligro es el acceso profundo al sistema, que puede comprometer datos personales, credenciales e información biométrica.
Recomendaciones para evitar la infección
Para reducir el riesgo, los expertos recomiendan:
- Comprar dispositivos en canales oficiales: Adquirir equipos en tiendas autorizadas y verificar que el fabricante publique actualizaciones periódicas de seguridad.
- Mantener el sistema actualizado: Instalar todas las actualizaciones disponibles del sistema operativo y de las aplicaciones.
- Usar una solución de seguridad confiable: Contar con herramientas como Kaspersky Premium para Android, que detectan amenazas ocultas, bloquean aplicaciones maliciosas y protegen la información personal incluso si el malware opera en segundo plano.
La aparición de Keenadu refuerza la necesidad de fortalecer los controles en la cadena de suministro tecnológica y de adoptar medidas de protección adicionales, ya que el riesgo puede estar presente incluso antes de encender un dispositivo por primera vez.







