Los hombres todavía evitan al dentista y buscan ayuda solo cuando sienten dolor
Imagen de RV Orthodontics en Pixabay

Imagen de RV Orthodontics en PixabayEn materia de salud bucal, los hombres continúan rezagados frente a las mujeres. Datos del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) revelan que, en 2019, solo el 57,6 % de los hombres utilizaban diariamente cepillo, pasta dental e hilo dental, mientras que entre las mujeres esta cifra alcanzaba el 67,7 %.

Esta brecha también se refleja en la frecuencia de las consultas odontológicas: de acuerdo con una encuesta de la Asociación Brasileña de la Industria de Dispositivos Médicos (ABIMO), más del 60 % de los pacientes que reciben tratamientos dentales regulares son mujeres, y la mayoría de los hombres acude al dentista únicamente ante dolor o sangrado de encías.

Las cifras evidencian que gran parte del público masculino sigue asociando la consulta dental con la urgencia, más que con la prevención. Se trata de un comportamiento profundamente vinculado a factores culturales.

Durante décadas, la masculinidad ha sido relacionada con la resistencia física y la autosuficiencia, lo que ha llevado a muchos hombres a relegar el cuidado de su salud básica, incluida la bucal.

“Aún existe una resistencia significativa entre los hombres cuando se trata de prevenir.

Muchos solo buscan atención cuando sienten dolor o detectan un problema visible”, explica el odontólogo Felipe Rossi, especialista en Periodoncia y Odontología, impulsor del Protocolo GBT y director general de la iniciativa social Por1Sorriso.

“Es fundamental desmitificar la idea de que ir al dentista es incómodo o secundario. Hoy la odontología ofrece experiencias más humanas, tecnológicas y acogedoras”.

Mitos, rutina y nuevas experiencias

Entre los principales factores que explican esta resistencia se encuentran la falta de tiempo, el miedo al dolor y el desconocimiento sobre la prevención.

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Esta combinación suele generar un ciclo de descuido en el que problemas simples evolucionan hacia enfermedades más complejas, con consecuencias directas en la salud general, la estética y la autoestima.

Los factores emocionales también juegan un papel importante. Ansiedad, depresión y miedo al tratamiento odontológico -todavía rodeados de estigmas- hacen que muchos hombres pospongan el cuidado bucal, agravando su condición con el paso del tiempo.

A ello se suma la falta de educación sanitaria temprana y las barreras socioeconómicas, que refuerzan hábitos poco preventivos en la edad adulta.

No obstante, este panorama comienza a cambiar. La odontología moderna ha logrado acercar al público masculino a la prevención mediante protocolos tecnológicos y enfoques humanizados que reducen la incomodidad y mejoran la experiencia del paciente.

Uno de estos avances es el Protocolo GBT (Guided Biofilm Therapy), una terapia guiada para la eliminación del biofilm bacteriano, principal causa de caries e inflamación de encías.

Mediante equipos de alta precisión y un chorro de agua tibia con micropartículas de eritritol, el procedimiento permite una limpieza dental predictiva, visual y prácticamente indolora, facilitando la participación activa del paciente.

“El GBT cambia por completo la percepción de la limpieza dental”, señala Rossi. “Cuando los hombres comprenden el proceso y observan resultados inmediatos, se involucran más. Es una experiencia cómoda, participativa y mucho más cercana”.

Autocuidado, salud y autoestima

El avance tecnológico en la odontología también ha contribuido a redefinir la relación de los hombres con el autocuidado.

Consultorios más acogedores y profesionales con un enfoque educativo ayudan a romper tabúes y a demostrar que cuidar la sonrisa es también cuidar la imagen, el bienestar y la salud integral.

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Más allá de lo estético, una sonrisa saludable se vincula directamente con la confianza personal y el desempeño profesional.

Estudios indican que los hombres que cuidan su salud bucal suelen sentirse más seguros en contextos sociales y laborales, un aspecto cada vez más valorado en entornos donde la comunicación visual y la presencia personal tienen un peso significativo.

“Cuando los hombres comprenden que la salud bucal impacta su autoestima y su vida profesional, su actitud cambia”, concluye el especialista.

“La tecnología está disponible para facilitar ese proceso, y ahí radica la diferencia”.

La resistencia masculina al dentista es, en gran medida, el reflejo de una cultura en transformación.

A medida que las nuevas generaciones normalizan las conversaciones sobre salud y bienestar emocional, crece también la conciencia de que una sonrisa saludable es parte esencial del equilibrio personal. Con información, empatía e innovación, la odontología continúa construyendo sonrisas y derribando viejos tabúes.

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