Belém, Brasil.- Los Gobiernos reunidos en Belém para la COP30 dieron un paso significativo para comprender con mayor precisión cómo se produce y se propaga la desinformación climática, un fenómeno que incide en el debate público, altera la comunicación científica y añade presión a las negociaciones internacionales.
Doce países firmaron la Declaración sobre la Integridad de la Información en el Cambio Climático, un documento que expresa la preocupación por la expansión de contenidos falsos amplificados por algoritmos y por los ataques a periodistas, científicos e investigadores que trabajan con evidencia verificable.
Los gobiernos de Brasil, Canadá, Chile, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, España, Suecia, Uruguay, Países Bajos y Bélgica respaldaron este compromiso, que plantea medidas para identificar campañas coordinadas, evaluar el rol de los algoritmos en la difusión de mensajes engañosos y frenar ataques contra quienes aportan información rigurosa.

Integridad de la información
Frederico Assis, enviado especial de la COP30 para la Integridad de la Información, advirtió que la desinformación puede sabotear las negociaciones en cualquier fase y alertó sobre el uso de métodos cada vez más sofisticados por parte de grupos negacionistas.
La iniciativa -liderada por Brasil, el Departamento de Comunicación Global de la ONU y la UNESCO- incluye la creación de un fondo que ya ha recibido 447 propuestas de casi 100 países, con el objetivo de financiar investigaciones y proyectos periodísticos que permitan entender quién financia la desinformación, cómo se estructura y por qué circula con tanta facilidad.
Guilherme Canela, director de la UNESCO para Inclusión, Políticas y Transformación Digital, resaltó que conocer estos mecanismos es esencial para diseñar estrategias que permitan diferenciar la información verificada de las campañas manipuladas.
Narrativas en evolución y el rol de las nuevas generaciones
Maria Clara Moraes, creadora digital y miembro de la iniciativa Verified de la ONU, afirmó que las narrativas que buscan restar importancia a la crisis climática cambian con rapidez y se adaptan a nuevos formatos.
Indicó que quienes trabajan con datos reciben campañas de descrédito, aunque destacó un aumento en la conciencia pública.
Según Moraes, las generaciones más jóvenes muestran una mayor implicación en decisiones cotidianas relacionadas con el clima, impulsando transformaciones que pueden tener un impacto profundo y sostenido.







