
Distraerse fácilmente con estímulos externos, tener dificultad para seguir instrucciones o mostrar movimientos físicos excesivos son patrones de conducta que podrían indicar que un infante padece un trastorno del neurodesarrollo.
Se trata del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), una condición que afecta la capacidad de concentrarse, prestar atención, mantenerse tranquilo, seguir indicaciones y controlar impulsos en las actividades diarias.
“Algunos síntomas pueden confundirse con conductas típicas de la niñez, por lo que es importante observar el conjunto de comportamientos que caracterizan al TDAH, como aumento de la actividad motora en contextos inapropiados, balanceo excesivo o juego constante con los dedos, que alteran el funcionamiento social de la persona”, explica la doctora Anna Patricia Alessandría, Gerente Médico de Psiquiatría Adium Centroamérica & Caribe.
El llamado a crear conciencia sobre el TDAH y la importancia de su detección temprana, ya que un diagnóstico oportuno permite llevar una vida sin restricciones, no es de un día, debe ser un esfuerzo constante.
Entendiendo el trastorno
La Federación Mundial de TDAH recuerda que esta condición no es nueva: sus signos y síntomas fueron referenciados hace más de dos siglos.
Entre sus características principales se encuentran:
- Alteraciones en el neurodesarrollo con síntomas de hiperactividad, impulsividad y/o falta de atención durante al menos seis meses.
- Deterioro en la funcionalidad de la persona.
- Manifestación de los síntomas en distintos entornos.
- Inicio de algunos síntomas en la niñez.
“No se trata de que el niño se porte mal, sino de una condición que impacta en sus actividades diarias. Requiere comprensión y acompañamiento en el entorno familiar y escolar. El diagnóstico temprano es clave para evitar comorbilidades como ansiedad, depresión, baja autoestima o aislamiento, y lograr un abordaje multidisciplinario que incluya médicos, psicólogos, familiares y docentes”, señala la especialista.
Tipos de TDAH y síntomas
Evitar estigmatizar al niño como problemático es el primer paso para avanzar en el diagnóstico y tratamiento.
El TDAH afecta al 7.2% de los niños en el mundo, de los cuales el 70% presentará síntomas en la adolescencia y el 40% en la vida adulta.
Según la Asociación Estadounidense de Psiquiatría, los niños con TDAH presentan síntomas de hiperactividad, impulsividad, desorganización o falta de atención que son significativamente mayores a los de otros niños de su edad.
Existen tres tipos principales de TDAH:
- Presentación predominante desatenta: dificultad para prestar atención, cometer errores por descuido, problemas para concentrarse, desorganización, distracción frecuente y evitar tareas que requieren esfuerzo mental sostenido.
- Presentación predominante hiperactiva/impulsiva: movimientos constantes, incapacidad de permanecer sentado, hablar demasiado, dificultad para esperar turnos, correr o trepar en lugares inapropiados.
- Presentación combinada: combinación de los síntomas anteriores.
Para reforzar el diagnóstico, es necesario que al menos 6 de estos síntomas se presenten de manera frecuente en uno de los tipos o en combinación de ambos.
La importancia del diagnóstico temprano
El mayor desafío del TDAH es diagnosticarlo a tiempo, ya que la intervención temprana previene comorbilidades como ansiedad, depresión y baja autoestima.
En América Latina, más de 36 millones de personas padecen TDAH, pero menos de una cuarta parte recibe manejo adecuado.
“El diagnóstico y la intervención temprana, con un tratamiento adecuado, ayudan a mejorar el rendimiento académico, las relaciones sociales y el bienestar general del niño. Esto transforma no solo su infancia, sino también su vida adulta”, asegura la especialista.
Promover mayor conocimiento y sensibilización sobre el TDAH permite identificar más casos a tiempo y tratarlos de manera integral, brindando bienestar a quienes lo padecen.







