Cuando la escritura titubea los emojis clarifican
Image by Tumisu from Pixabay
Por Agnese Sampietro, profesora asociada de la Universitat Jaume I
Publicado originalmente en la revista Telos, Fundación Telefónica

Aunque solemos pensar en los emojis como simples adornos digitales, su función va mucho más allá: ayudan a clarificar el tono de los mensajes escritos y a reducir los malentendidos en la comunicación digital.

La necesidad de marcar la ironía en lo escrito no es nueva. Ya en 1668, John Wilkins propuso un signo especial para este fin, y en 1982 el investigador Scott Fahlman introdujo el uso de 🙂 en foros electrónicos para señalar comentarios humorísticos.

Hoy, los emojis cumplen un papel similar: muestran matices emocionales, señalan informalidad, refuerzan el mensaje y contextualizan situaciones.

El origen

El término emoji proviene del japonés 絵文字, “imagen” + “carácter”, y su historia se remonta a mucho antes de lo que se pensaba. Aunque Shigetaka Kurita creó en 1999 el primer set en color para teléfonos i-mode, ya en 1988 el modelo Sharp PA-8500 incluía 102 pictogramas en blanco y negro.

Su éxito en Japón se explica por la tradición ideográfica de su escritura y fenómenos culturales como el manga, el anime y la estética kawaii.

En Occidente, los emojis se popularizaron a partir de 2009 con la entrada de Apple en el mercado japonés. Desde entonces, su uso ha crecido exponencialmente. Caritas como , o han marcado tendencias, aunque los más jóvenes innovan constantemente, sustituyendo por en redes como TikTok para expresar “morirse de la risa”.

Además de reflejar emociones, los emojis cumplen una función identitaria: permiten a los jóvenes diferenciarse de los adultos y crear jergas propias. Si bien algunos usos preocupan, como la apropiación de por colectivos misóginos, los emojis en general refuerzan la comunicación en un entorno donde faltan las señales no verbales.

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Hoy representan una solución moderna al antiguo problema de la incomunicación escrita. Puede que algún día queden obsoletos, pero, por ahora, continúan siendo un recurso clave para que los mensajes digitales se entiendan mejor.

Fuente: La versión original de este artículo fue publicada en la revista Telos, de Fundación Telefónica.

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