Craig Newmark nunca imaginó que una lista de correos con eventos comunitarios en San Francisco se transformaría en uno de los portales más influyentes —y polémicos— de la historia de internet.
Con una estética minimalista y un funcionamiento sencillo, Craigslist se convirtió en un emblema de la disrupción digital y, con el tiempo, en el “villano” señalado por el colapso de los anuncios clasificados en la prensa.
Pero como explica el analista de medios Rick Edmonds en Poynter, la historia real es bastante más compleja.
El nacimiento de una plataforma sin adornos

Fundado en 1995, Craigslist ofrecía anuncios gratuitos de compraventa, servicios y empleo. Con el tiempo se expandió a más de 700 ciudades y 70 países, aunque siempre centrado en Estados Unidos.
La mayoría de sus secciones fueron gratuitas, salvo algunas como ofertas laborales o inmobiliarias.
Newmark, que se describía a sí mismo como un simple “representante de atención al cliente”, delegó la dirección en Jim Buckmaster.
Ambos rechazaron las estrategias tradicionales de marketing, los rediseños llamativos y la publicidad gráfica, apostando por la simplicidad y el boca a boca.
El relato del “culpable”
El mito de que Craigslist arruinó a los periódicos se instaló rápidamente. Sin embargo, estudios como el del consultor Thomas Baekdal señalan que la caída de los clasificados comenzó mucho antes, con la pérdida de lectores desde los años sesenta y la irrupción de la televisión, que debilitó el modelo publicitario de la prensa.
Craigslist ofrecía una alternativa más barata y atractiva que los anuncios impresos, pero no fue la única: portales como Monster, Hotjobs, Realtor.com y, más tarde, plataformas tecnológicas globales replicaron ese modelo con éxito.
Una industria lenta en reaccionar
Aunque voces como la de Tony Ridder (Knight-Ridder) advirtieron en los noventa sobre los “clasificados electrónicos”, la reacción de la prensa fue mínima.
Iniciativas como CareerBuilder resultaron insuficientes frente a la transformación del mercado. Para 2010, los periódicos habían perdido el 70% de sus ingresos por clasificados impresos.
Un negocio austero y rentable
Con menos de 100 empleados y un diseño casi inmutable, Craigslist alcanzó ingresos estimados en 1.000 millones de dólares en 2019, con márgenes de beneficio extraordinarios.
Newmark nunca confirmó las cifras, pero la operación austera refuerza la idea de un negocio altamente rentable.
De empresario discreto a filántropo
Desde 2015, Newmark ha canalizado millones de dólares a través de Craig Newmark Philanthropies, apoyando proyectos de periodismo, ciberseguridad y veteranos.
También ha financiado la Escuela de Periodismo de CUNY y el Centro de Ética y Liderazgo de Poynter.
“El periodismo fiable es el sistema inmunitario de la democracia”, repite como mantra para explicar por qué su filantropía está tan vinculada al fortalecimiento informativo.
Entre mito y realidad
La narrativa encaja en la idea de “disrupción” formulada por Clayton Christensen: un producto más barato y suficientemente bueno que reemplaza a otro consolidado.
Sin embargo, como recuerda Edmonds, atribuir a Craigslist la “muerte” de los clasificados es una simplificación de un proceso de décadas en el que los periódicos no supieron adaptarse a tiempo.
Craig Newmark terminó convertido en el rostro visible de un cambio imparable. Pero, como en la frase célebre de El hombre que mató a Liberty Valance: cuando la leyenda se convierte en hecho, imprime la leyenda.







