En un artículo del periódico mexicano El Expreso, Ana Consuelo Moreno escribió: “¿Podría usted imaginar una sala de redacción en un periódico local sin gente que escriba, sin personas de prisa, sin cabezas ni manos para escribir?”. Les contamos que ese momento llegó hace un tiempecito ya.
Moreno cuenta que la búsqueda de reporteros y redactores que desarrollen un trabajo eficaz, rápido, barato, que no se distraigan ni se inconformen, ha llevado a muchos medios de comunicación internacionales a incluir en su plantilla laboral elementos de Inteligencia Artificial, es decir, robots.
Hoy en día, muchas de las notas que se leen en medios internacionales como Le Monde, The New York Times, Los Ángeles Times, The Washington Post, Forbes, etcétera, son escritas por este tipo de “periodistas del futuro” y, a simple vista, es difícil diferenciarlas de las hechas por humanos.
Agencias como AP y EFE hace años incursionaron en esta modalidad de “empleado”, donde un robot es capaz de publicar de manera rápida un gran volumen de texto y con ello disminuir la carga de trabajo en medios impresos, aumentar la audiencia en sitios de Internet y posicionar mejor una web en buscadores.
Empresas como la francesa Syllabs o la española Narrativa ofrecen este tipo de servicios. La primera, con la filosofía de que la Inteligencia Artificial debe ponerse al servicio del individuo para complementar, simplificar y aumentar el trabajo humano, pero en ningún caso puede sustituir el valor añadido en términos periodísticos o creativos; la segunda, considerando que se trata de una herramienta de acompañamiento y no de sustitución, donde el reto como humanos es cómo se trabajará con estas máquinas.







