Rubén Darío, conocido como el «Príncipe de las letras castellanas», fue un periodista, diplomático y poeta nicaragüense, considerado el máximo representante del modernismo literario en lengua española. Su nombre completo es Félix Rubén García Sarmiento, conocido como Rubén Darío, apodo heredado de su familia paterna, «Los Daríos». Nació el 18 de enero de 1867 en Metapa, Nicaragua, y falleció el 6 de febrero de 1916, a los 49 años, a causa de una cirrosis atrófica provocada por el alcoholismo, que afectó su sistema nervioso.
Sus padres, Manuel García y Rosa Sarmiento, vivían en León, Nicaragua, pero se separaron debido al alcoholismo e infidelidades de Manuel. Como resultado, Rubén Darío nació en Metapa. Años después, sus padres se reconciliaron, y Rosa dio a luz a Cándida Rosa, quien lamentablemente falleció a los pocos días, lo que sumió nuevamente en crisis su matrimonio. Rosa se mudó a León con su hijo, abandonando a Manuel. Más tarde, Rosa conoció a otro hombre y se estableció con él en San Marcos de Colón, Honduras.
En 1871, falleció su tío, el coronel Félix Ramírez, quien fue una figura paterna para Darío. Su muerte afectó la estabilidad económica de la familia, llevándolos a enfrentar dificultades financieras. Se sabe que Darío aprendió a ser sastre y estudió con los jesuitas durante algunos años. Inició sus estudios en León, donde descubrió su talento precoz para la lectura y escritura. A los 14 años, comenzó a publicar sus escritos periodísticos en varios periódicos nicaragüenses.
Entre los primeros libros que leyó se encuentran «El Quijote», las obras de Moratín, «Las mil y una noches», la Biblia, «Los oficios» de Cicerón y «Corinne» de Madame de Staël. Durante su carrera como periodista, colaboró con diarios de su país como «El Ferrocarril» y «El Porvenir de Nicaragua».
A los 15 años, viajó a El Salvador, donde fue acogido por el presidente Rafael Zaldívar gracias al poeta guatemalteco Joaquín Méndez Bonet, secretario del presidente. Esto le permitió conocer más sobre el mundo de los poetas y seguir desarrollando su talento.
En 1886, a los 19 años, se trasladó a Chile, donde trabajó como periodista y colaboró con diarios y revistas como «La Época», «La Libertad Electoral» y «El Heraldo». En Chile, conoció a Pedro Balmaceda Toro, escritor e hijo del presidente, quien lo introdujo en los círculos literarios y sociales del país. Con su ayuda, publicó su primer libro de poemas, «Abrojos» (1887), y ganó notoriedad en varios certámenes literarios. En Chile, también amplió sus conocimientos literarios, influenciado por los románticos españoles y poetas franceses del siglo XIX.
En 1888, publicó en Valparaíso el poemario «Azul», considerado el punto de partida del modernismo, lo que lo catapultó como corresponsal del diario «La Nación» de Buenos Aires, Argentina. También escribió «Los raros» y «Prosas profanas y otros poemas», obras que destacaron aún más su talento en el modernismo en español. En 1914, decidió quedarse en Barcelona, donde publicó su última obra poética importante, «Canto a la Argentina y otros poemas».
Rubén Darío es reconocido como uno de los poetas líricos de mayor influencia en la poesía del siglo XX en el ámbito hispano. Antes de fallecer, dejó un legado a través de sus escritos, donde denunciaba las injusticias de su tiempo, enviando un mensaje a la sociedad para que se mantuviera alerta y no confiara ciegamente en todo lo que se les decía.







