Las pacientes diagnosticadas con cáncer de mama suelen enfrentarse muy pronto a decisiones sobre su tratamiento. Cuando el equipo oncológico ofrece la posibilidad de elegir entre una tumorectomía y una mastectomía, ambas alternativas pueden proporcionar resultados de supervivencia similares a largo plazo en pacientes seleccionadas.
La doctora Sarah McLaughlin, especialista en Oncología Quirúrgica del Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic en Jacksonville, explica que la elección debe considerar las características del tumor, los antecedentes familiares y genéticos, la necesidad de tratamientos complementarios y las preferencias personales.
No existe una opción única que sea adecuada para todas las pacientes.
Qué implica una tumorectomía
La tumorectomía, también conocida como cirugía de conservación de la mama, extirpa el tumor y una pequeña cantidad del tejido sano que lo rodea, pero mantiene la mayor parte de la mama.
Suele utilizarse para tratar determinados cánceres en etapas iniciales. Es un procedimiento menos extenso que la mastectomía y generalmente permite una recuperación más rápida, además de preservar en mayor medida la apariencia y la sensibilidad de la mama.
Después de una tumorectomía, habitualmente se recomienda radioterapia para reducir la probabilidad de que el cáncer reaparezca en la misma mama. En algunos casos específicos, el equipo médico puede valorar alternativas diferentes según la edad, las características del tumor y otros factores clínicos.
El Instituto Nacional del Cáncer señala que existen esquemas de radioterapia más breves que pueden resultar seguros y eficaces para algunas pacientes con cáncer de mama en etapa inicial.
Cuándo puede considerarse una mastectomía
La mastectomía implica extirpar completamente la mama. Puede recomendarse por la extensión o ubicación del tumor, la presencia de varios focos de cáncer, ciertos antecedentes médicos o la imposibilidad de recibir radioterapia.
Algunas pacientes con predisposición genética al cáncer de mama, incluidas portadoras de variantes perjudiciales en los genes BRCA1 o BRCA2, también pueden considerar esta cirugía para reducir riesgos futuros.
La radioterapia no siempre es necesaria después de una mastectomía, pero puede indicarse dependiendo del tamaño del tumor, el compromiso de los ganglios linfáticos, los márgenes quirúrgicos y otras características de la enfermedad.
Reconstrucción o cierre plano
Después de una mastectomía, algunas mujeres optan por una reconstrucción mamaria, mientras otras eligen un cierre plano estético.
El cierre plano puede responder al deseo de evitar intervenciones posteriores, disminuir riesgos quirúrgicos o retomar más rápidamente las actividades cotidianas.
Para otras pacientes, conservar el contorno de la mama forma parte de su identidad y bienestar emocional. Las técnicas de reconstrucción han avanzado y, en determinados casos, permiten preservar el pezón y la areola o realizar procedimientos destinados a mejorar la sensibilidad.
La reconstrucción puede efectuarse al mismo tiempo que la cirugía oncológica o planificarse semanas, meses e incluso años después. También existen procedimientos reconstructivos aplicables tras una tumorectomía.
La densidad mamaria no decide la cirugía
Tener mamas densas dificulta la identificación de algunas alteraciones mediante una mamografía y también se asocia con un mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama. Aproximadamente la mitad de las mujeres que se someten a mamografías presentan tejido mamario denso.
Sin embargo, la densidad no debería determinar por sí sola la elección entre tumorectomía y mastectomía.
Sí puede influir en los estudios por imágenes solicitados antes de la operación. Una resonancia magnética puede ayudar a examinar el tejido mamario con mayor detalle y establecer la extensión de la enfermedad.
La Sociedad Americana contra el Cáncer recomienda conversar con el equipo médico sobre la densidad mamaria, el riesgo individual y la posible necesidad de evaluaciones adicionales.
Una decisión individual
La elección debe basarse en el tipo y etapa del cáncer, el tamaño de la mama y del tumor, los resultados genéticos, los antecedentes familiares, los tratamientos posteriores y las prioridades de cada paciente.
También deben valorarse los posibles efectos sobre la imagen corporal, la sensibilidad, la recuperación y la calidad de vida.
Mayo Clinic recomienda analizar las alternativas con el equipo multidisciplinario y formular todas las preguntas necesarias antes de tomar una decisión.
La orientación médica individual es indispensable, pues las recomendaciones pueden variar según las características de cada caso.







