República Dominicana acumula un tiempo estimado de 71 meses, casi seis años, entre la aprobación y el acceso a medicamentos innovadores, de acuerdo con el índice WAIT 2026, elaborado por IQVIA y FIFARMA con participación de organizaciones locales. El período supera el promedio registrado para América Latina, situado en 68 meses.
El estudio señala que en 2025 el país registraba 31 meses correspondientes al tiempo de aprobación, mientras no disponía de datos suficientes para calcular el período total hasta la disponibilidad. En la edición de 2026, la medición establece 37 meses para la aprobación y 34 meses adicionales para el acceso, para un total de 71 meses.
El indicador considera el tiempo transcurrido desde la autorización de comercialización de un medicamento, tomando como referencia las aprobaciones de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) o de la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), hasta que el tratamiento está disponible mediante mecanismos de acceso y reembolso, integral o parcial, en cada mercado.
Para los pacientes, el tiempo de espera tiene implicaciones que van más allá de las cifras. Fernando Vizquerra, director ejecutivo de la Federación Centroamericana y del Caribe de Laboratorios Farmacéuticos (Fedefarma), señala que una espera prolongada puede retrasar el inicio del tratamiento y contribuir a la progresión o agravamiento de una enfermedad, con impacto en la calidad de vida, especialmente en personas con enfermedades crónicas.
El informe también identifica factores regulatorios, de infraestructura y financiamiento entre los elementos que pueden incidir en los tiempos de acceso. Yaneth Giha, directora ejecutiva de FIFARMA, sostiene que reducir esta brecha requiere decisiones basadas en evidencia y coordinación entre distintos sectores para acercar los avances científicos a los pacientes.
No obstante, Fedefarma reconoce avances recientes en el ámbito regulatorio dominicano. La organización destaca la existencia de un reglamento que permite utilizar mecanismos de reliance, mediante los cuales las autoridades pueden tomar en consideración decisiones de agencias regulatorias de referencia, como la FDA y la Organización Mundial de la Salud, para agilizar determinados procesos de registro. Según la entidad, este mecanismo puede permitir aprobaciones en aproximadamente 10 días.
El desafío de la inversión en salud
El acceso a medicamentos innovadores también está relacionado con la capacidad de financiamiento de los sistemas sanitarios. Según el estudio WAIT 2026, los países latinoamericanos incluidos en la investigación destinan en promedio alrededor de dos puntos porcentuales del PIB menos que el 6,5 % de referencia señalado por la OCDE.
República Dominicana registra una inversión equivalente al 2,9 % del PIB en salud, la segunda proporción más baja entre los diez países contemplados en la investigación, solo por encima de México.
La presión sobre los sistemas sanitarios aumenta además por el peso creciente de las enfermedades no transmisibles. Patologías cardiovasculares, cáncer, diabetes, enfermedad renal crónica, trastornos musculoesqueléticos y enfermedades mentales, entre otras condiciones, generan una demanda sostenida de tratamientos y medicamentos.
En paralelo, la oferta de nuevas terapias continúa creciendo. El informe registra un incremento interanual de 3 % entre 2014 y 2025 en la disponibilidad de nuevas terapias. Sin embargo, la llegada de estas innovaciones a los pacientes latinoamericanos no avanza al mismo ritmo.
El estudio señala que el acceso regional se concentra principalmente en medicamentos lanzados antes de 2020, mientras la disponibilidad disminuye de manera significativa para aquellos introducidos a partir de 2021. Según WAIT 2026, menos de la mitad de estos medicamentos más recientes están disponibles en los mercados analizados.
La diferencia entre la velocidad con que surgen nuevas terapias y el tiempo que tardan en incorporarse a los sistemas de salud plantea un desafío para las políticas sanitarias. En el caso dominicano, los 71 meses registrados por el índice sitúan el acceso a la innovación farmacéutica como un asunto que involucra regulación, financiamiento, mecanismos de cobertura y capacidad institucional para convertir los avances científicos en tratamientos efectivamente disponibles para los pacientes.







