La expansión de la inteligencia artificial y los deepfakes plantea nuevos desafíos para la seguridad digital en República Dominicana, donde el 12 % de la población ha sido afectada por algún tipo de fraude digital, según datos citados por Indotel.
La evolución de herramientas capaces de generar o manipular imágenes, videos y voces con un alto nivel de realismo está modificando el panorama de las amenazas digitales. En este contexto, la capacidad para verificar contenidos y detectar intentos de suplantación adquiere mayor relevancia para ciudadanos, empresas e instituciones.
Un episodio registrado durante el paso de la tormenta Melisa en 2025 mostró la dimensión que puede alcanzar el problema. De acuerdo con información de Indotel, el 67 % de las imágenes y videos difundidos en plataformas digitales durante ese período eran falsos, un escenario que aprovechó un momento de alta atención pública para generar confusión y desinformación.
El organismo también ha advertido durante 2026 sobre el uso de mecanismos cada vez más sofisticados por parte de la ciberdelincuencia, entre ellos imágenes manipuladas y herramientas de inteligencia artificial que pueden potenciar esquemas de fraude, extorsión y desinformación.
La automatización de amenazas preocupa a las empresas
La tendencia también se refleja en el ámbito empresarial. El ESET Security Report Latinoamérica 2026 señala que el 56.3 % de los profesionales de tecnología identifica la automatización de amenazas mediante inteligencia artificial como su principal preocupación en materia de seguridad digital.
Los deepfakes ocupan otro lugar relevante en ese escenario: 19.6 % de los especialistas los considera una de las principales amenazas para las organizaciones. La preocupación aumenta al analizar determinados sectores, hasta alcanzar el 24.2 % en tecnología e informática y el 74.6 % en manufactura.
Para República Dominicana, estas cifras plantean la necesidad de reforzar las capacidades de prevención y respuesta a medida que las herramientas de IA se incorporan a las actividades cotidianas y empresariales. La protección ya no depende únicamente de soluciones tecnológicas, sino también de procesos que permitan comprobar la autenticidad de la información y preparar a los equipos frente a nuevos métodos de engaño.
“Los deepfakes muestran cómo la evolución tecnológica nos invita a elevar también nuestras capacidades de protección. Para República Dominicana, este escenario representa una oportunidad para fortalecer la cultura de ciberseguridad, mejorar los procesos de verificación y preparar a los equipos para identificar contenidos manipulados”, explicó Leandro González, gerente de Mercadeo de Producto de ESET Latinoamérica.
Verificar antes de confiar
El crecimiento de los contenidos generados por IA también coloca el pensamiento crítico y la verificación de información en el centro de la seguridad digital. Para las organizaciones, esto implica establecer políticas claras sobre el uso de estas herramientas, capacitar a sus colaboradores y desarrollar mecanismos que permitan identificar contenidos sintéticos o manipulados.
En este contexto, experiencias internacionales como la Ley de IA de la Unión Europea, que incorpora disposiciones relacionadas con transparencia e identificación de contenidos generados artificialmente, ofrecen referencias para otros mercados que avanzan en sus propias estrategias de transformación digital.
“La incorporación de Inteligencia Artificial no debe verse únicamente desde la perspectiva del riesgo, sino también como una oportunidad para fortalecer la confianza en el entorno digital”, sostuvo González, quien destacó la importancia de prepararse desde ahora para aprovechar sus posibilidades sin descuidar la seguridad.
El tema fue abordado por ESET durante un taller dirigido a periodistas y comunicadores en el marco del ESET Business Meet, donde especialistas analizaron las tendencias que marcarán la evolución de la ciberseguridad y la transformación digital en América Latina. El reto, en adelante, no será solo desarrollar herramientas capaces de enfrentar amenazas más sofisticadas, sino también construir una cultura digital donde verificar antes de confiar sea parte de la rutina.







