El periodista que solo sabe escribir corre el riesgo de quedarse atrás

Saber investigar, contrastar fuentes y escribir continúa siendo esencial para ejercer el periodismo, pero ya no parece suficiente. Las nuevas formas de consumir información están empujando a las redacciones hacia perfiles capaces de contar una misma historia mediante texto, video, audio, gráficos, redes sociales y otros formatos digitales.

Esta transformación centró el segundo debate sobre periodismo actual realizado por alumnos del Máster de Periodismo Multimedia con Inteligencia Artificial de EL ESPAÑOL, en el que participaron Eva Calzadilla y Gerard Rengel, moderados por Lina Smith, directora creativa de Narrativas Visuales del medio.

Una de las principales conclusiones fue que las redacciones avanzan hacia modelos multidisciplinares, en los que convivirán especialistas con periodistas capaces de desenvolverse en diferentes formatos.

Smith planteó durante el encuentro que una parte importante de las audiencias ya no llega directamente a los medios para buscar información. Especialmente entre los más jóvenes, plataformas como Instagram, TikTok y X funcionan como puertas de entrada a las noticias, mientras el consumo de video informativo continúa ganando espacio.

Del texto a las narrativas 360

El cambio en los hábitos de consumo obliga a pensar no solo qué historia merece ser contada, sino cuál es el lenguaje más adecuado para presentarla y conseguir que llegue a la audiencia.

Mapas, visualizaciones de datos, gráficos interactivos, ilustraciones, pódcast y videos forman parte de las herramientas que están adquiriendo mayor presencia en el trabajo periodístico.

Calzadilla consideró que esta evolución tendrá un impacto directo en la profesión. “Cada vez se demandan más mapas, ilustraciones, vídeos y formatos nuevos. Me parece que es algo que va a cambiar el periodismo”, afirmó.

La visualización, además, deja de cumplir una función exclusivamente estética. Un gráfico interactivo o una infografía pueden facilitar la comprensión de asuntos complejos y ofrecer al usuario una vía diferente para aproximarse a la información.

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Sin embargo, los participantes coincidieron en que el formato debe estar al servicio de la historia. Un tema puede funcionar mejor mediante un video, mientras otro necesitará un mapa, una infografía o un reportaje escrito con mayor profundidad.

El video se convierte en una competencia periodística

Entre las habilidades que adquieren mayor peso destaca la producción audiovisual. El periodista comienza a asumir tareas que anteriormente podían estar reservadas a otros profesionales dentro de las redacciones.

Rengel sostuvo que el periodista actual debe estar preparado para locutar y producir sus propios videos sobre los temas que cubre. A su juicio, quien no incorpore estas capacidades corre el riesgo de convertirse en un profesional obsoleto.

Esto no supone la desaparición del texto. La escritura mantiene su valor como herramienta para explicar, contextualizar, investigar y profundizar. El cambio radica en que ahora comparte protagonismo con otros lenguajes.

El reto pasa entonces por conservar las competencias fundamentales del oficio mientras se incorporan conocimientos que permitan adaptar una información a diferentes plataformas y hábitos de consumo.

La inteligencia artificial se suma a las herramientas

La inteligencia artificial también aparece dentro de este nuevo conjunto de competencias. Durante el debate se mencionaron aplicaciones para generar código, editar guiones, proponer titulares y automatizar tareas repetitivas.

Su incorporación añade otra dimensión a la transformación profesional: el periodista no necesariamente tiene que convertirse en especialista tecnológico, pero sí comprender las herramientas que están modificando los procesos de producción, distribución y consumo de información.

La discusión apunta hacia un perfil profesional más versátil. Las redacciones necesitarán periodistas capaces de investigar y escribir, pero también de comprender datos, trabajar con formatos audiovisuales, desenvolverse en redes sociales y aprovechar herramientas digitales e inteligencia artificial.

El desafío no consiste en abandonar las bases tradicionales del periodismo para perseguir cada nueva tecnología. Se trata de ampliar las capacidades para contar mejores historias en los espacios donde hoy se encuentran las audiencias.

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La investigación, la verificación, el criterio y la buena escritura continúan siendo la materia prima. Lo que está cambiando, cada vez con mayor rapidez, son las maneras de convertir esa materia prima en periodismo.

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