Desde aquel día en 1895, cuando Auguste y Louis Lumière mostraron al mundo sus primeros trabajos en el Salón Indio del Gran Café de París, se vaticinó la muerte de muchas cosas, pero especialmente, la del mismo cine.

La novedad antes de mostrar su frescura se evidencia como amenaza a lo establecido. Eso le pasó al cine que con su irrupción ponía en peligro al teatro, la literatura, etcétera. Posteriormente, se vio afectado por la transformación del celuloide a digital y todo lo que eso conllevó. También, sufrió con la creación de las plataformas de streaming y la transformación del modelo de negocio. A todo sobrevivió, hasta que, a raíz del 2020, y después de todo lo que pasó el mundo, se materializó la amenaza.

Con la pandemia, que nos vimos obligados a quedarnos en casa, a distanciarnos por tanto tiempo, el cine dejó de ser una prioridad y verlo desde casa se convirtió en la opción ideal, con esto, desaparecía el ejercicio social que suponía ir al cine, el hecho de salir de casa, trasladarse para ver una película, palomitas y refresco en mano, el evento de nuestro fin de semana.

La gente dejó de ir al cine, con esta decisión, la industria cinematográfica se enfrentó a perdidas millonarias. Los grandes estudios optaron por hacer estrenos en streaming de sus películas, ante el cuello de botella que existía, dejando el estreno en salas comerciales, secundario y para algunos, solo para cumplir con los requisitos de algunas premiaciones.

El director Christopher Nolan, en vísperas del estreno de Tenet, 2020, se enfrentó con su estudio, Warner Bros. por la decisión de estrenar simultáneamente en streaming (HBO) sus películas y no considerar la opinión de los productores. Nolan, es un gran defensor de la experiencia cinematográfica y un romántico del celuloide. El estudio respondió que la taquilla de Tenet evidenció que la gente no estaba lista para regresar al cine. No valió todo el esfuerzo mediático que hizo Tom Cruise, para invitarnos a revivir la experiencia cinematográfica.

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Toda esa experiencia traumática, nos lleva a este 2023, en el que estamos viviendo nuevamente un verano de película, pues, se miden, máscara contra cabellera -literalmente- Barbie, dirigida por Greta Gerwig y Oppenheimer, dirigida por Christopher Nolan. Este estreno, supone el enfrentamiento de Nolan, con Warner Bros., quien estrena por primera vez, una película sin ellos.

El vendaval Nolan y Gerwig, ha sido precedido por Misión imposible, esta vez, en su séptima versión, Sentencia Mortal – parte 1, dirigida por Christopher McQuarrie y protagonizada por Tom Cruise. Nuestro chico maravilla y última superestrella viva, ha realizado incontables esfuerzos – otra vez- para que la gente regrese a la sala oscura, solo el gesto de comprar las entradas de ambas películas desató la gigantesca campaña mediática que nos tiene hoy, por un lado, hartos y por el otro, bastante entusiasmados.

Una vez más, el cine se sobrepone a los obstáculos y reina la expectativa en el público en su retorno a las salas de cine, al encuentro de dos personajes diametralmente opuestos, que coinciden en la celebración de una experiencia que solo puede completarse en la gran pantalla.

Desde hace unos meses, hemos estado expuestos a la campaña rosada, tenemos a Barbie hasta en la sopa, al punto que se ha tenido que aclarar, que Barbie no es una película para niños, cosa que no ha valido y no ha podido evitar, la invasión de pequeñas en la fila para la película de la icónica muñeca. En nuestro país, solo hace faltar acercarse a las plazas comerciales en donde se encuentran las salas de cine y constatar el triunfo de la maquinaria rosada.

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En su fin de semana de estreno, Barbie debutó con una recaudación de 155 millones de dólares, superando al dúo de nuestros plomeros favoritos, Super Mario Bros. La Película, y sus 143 millones de recaudación, y Greta Gerwig destronó a Patty Jenkins con su Wonder Woman, 2021. Por su lado, Oppenheimer, debutó con 80 millones de dólares, convirtiéndose en el mejor estreno para Christopher Nolan, fuera del universo Batman – The Dark Night  y The Dark Knight Rises-, en una película atípica para el verano.

En todo caso, con esto, ganamos todos. El interesante debate frente a las crisis existenciales, tanto de la muñeca como del creador de la bomba atómica. El público con la experiencia y las marcas y productores con las tendencias rosadas.

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