¡Haz las paces con quién eres física, moral y socialmente!

En la actualidad, la mujer ocupa distintos roles, los cuales cada vez son más demandantes. Nos ponen en un constante vaivén donde, si no estamos preparadas internamente, podremos flaquear; por tanto, manejar las tres dimensiones del ser (interna, física y estética) de manera sincronizadas es cada vez más retador e interesante.

Sin quitar méritos a ninguna mujer, resalto que las emprendedoras fungen como mujeres maravilla. Quiero decir con esto que a este gremio se les agrega la parte administrativa y operativa de un proyecto o empresa, -sin los roles personales y familiares- y el deseo de lucir bien en todo momento. Y surge la pregunta: ¿es necesario estar lindas en medio de tantas cosas por resolver? La respuesta es ¡por supuesto que sí! Nunca debemos dejar de lado mirarnos, mantener viva la llama del amor propio y fomentarlo cada día.

¿Cómo trabajar la imagen de manera integral?
 Ocuparte de tu parte interna: Lee, medita, ora, comparte con tu gente querida, cuida tu salud mental.
 Optimizar tu parte física: ejercítate, come saludable, cuida tu salud.
 Mimar tu parte estética: aprende a construir un clóset funcional, donde tu estilo personal sea el rey.

Una buena imagen se vincula al objetivo que tengas. Los cuerpos perfectos no existen; sin embargo, puedes armonizar según tu morfología, la belleza es un equilibrio.

Cada persona en el mundo tiene una realidad única, una belleza auténtica. No te enfoques en lo que no tienes; más bien, en lo que, si tienes y poténcialo, saca lo mejor de ti.

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La mujer emprendedora es inteligente. Debe aprender a construir un closet funcional, porque en su día a día la complicación por el qué me pongo debe ser en menor proporción por no decir cero.

Algunos aspectos que debes tomar en cuenta al momento de comprar:
 Los materiales de tus piezas: compra telas que luzcan finas y que al tacto sean agradables, tales como: seda, algodón, lino o hasta la mezclilla fina funciona. Evita el material corriente que luce duro u ordinario.
 El acabado: observa la terminación de la ropa que compras, fíjate que tenga un buen corte, excelente confección, ojales bien hechos, que las hombreras queden en su justo lugar, si tiene estampados en cuadros o rayas deben coincidir al unirse la costura, botones de buena calidad, zippers no fruncidos que se ondulen, que el trabajo de esta prenda cuando la miras al revés se vea limpio, todas estas cualidades harán que tu ropa luzca de calidad.
 Ropa que se ajuste a tu cuerpo, tu mejor aliado: el misterio es el mejor amigo de la mujer por lo que llevar prendas muy justas a tu cuerpo o muy holgadas, puedes insinuar, pero con elegancia y discreción. Un buen amigo de la silueta es el sastre. A veces, aunque la pieza que compres es de tu tamaño, puede ser que de algunas partes tengas que hacerle algunos ajustes.
 Los colores y las combinaciones: hay tonos elegantes por excelencia. Por ejemplo, el negro, el gris carbón, el azul marino, el color arena y el blanco. De tus combinaciones cuida la manera que las haces; es decir, vestir en tonos similares te aportará mucha elegancia.
 Tus complementos darán el acento a tu atuendo: una cartera de piel, unos zapatos de tacón y punta serán perfectos para elevar esa vestimenta de emprendedora de alto nivel.
 Tu joyería: un reloj y un buen anillo de joyería de calidad siempre valdrán la pena.

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Compra con inteligencia, empieza por los básicos, invierte, elígelos con calidad. Evita la tentación de comprar siempre lo último de la pasarela. Es una estrategia que no funciona y limitará tu closet. Y, por último, tienes que llegar a un punto donde hagas las paces con quién eres física, moral y socialmente.

La autora es asesora de imagen integral

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