El crecimiento de internet ha convertido a los datos públicos en una fuente estratégica para empresas, investigadores y organizaciones, sin embargo, las mismas herramientas que permiten analizar precios, tendencias, noticias y conversaciones en redes sociales también pueden ser utilizadas con fines maliciosos.
En este escenario, el web scraping se ha consolidado como una técnica de gran utilidad, pero también como un potencial riesgo para la privacidad y la ciberseguridad.
El scraping forma parte de las técnicas de inteligencia de fuentes abiertas u OSINT y consiste en automatizar la extracción y el análisis de grandes volúmenes de información disponibles en sitios web y plataformas digitales.
Mediante herramientas, extensiones y bibliotecas especializadas, las empresas pueden recopilar datos para investigaciones de mercado, monitoreo de precios, análisis de tendencias y evaluación de la competencia.
ESET, compañía especializada en detección proactiva de amenazas, advierte que el uso de estas tecnologías no es necesariamente ilegal. La diferencia está en el propósito, el tipo de información recopilada y la forma en que posteriormente se utiliza.
“En teoría, el uso de herramientas, extensiones o bibliotecas de scraping no es ilegal. Sin embargo, esto depende del propósito y del uso que se haga de esta información. Por ejemplo, si una empresa publica los precios de sus productos en su marketplace, es legal obtener esos datos utilizando herramientas o extensiones de navegador. Pero cuando el scraping se utiliza para recopilar datos personales y propiedad intelectual, puede convertirse en una práctica maliciosa y violar leyes de privacidad”, comenta David González, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
Que un dato sea público no significa que pueda utilizarse sin límites
Uno de los principales debates alrededor del web scraping está relacionado con la disponibilidad pública de la información. Que un dato pueda encontrarse en internet no significa necesariamente que su recopilación masiva, publicación o utilización posterior sea siempre legal o ética.
ESET señala que las leyes de protección de datos personales pueden establecer restricciones sobre el uso y la divulgación de información sensible. Por ello, las organizaciones deben considerar no solo cómo se obtienen los datos, sino también para qué serán utilizados y qué riesgos pueden generar para las personas.
Entre los usos más comunes del scraping se encuentran el monitoreo de precios, el análisis de contenido en redes sociales y el seguimiento de noticias especializadas de diferentes sectores.
La dimensión de este fenómeno también está relacionada con el crecimiento de la actividad automatizada en internet. Según datos citados por ESET de la plataforma Radar de Cloudflare, el tráfico generado por bots superó al tráfico web humano hasta junio de 2026, con un 57% impulsado por bots frente a un 42% generado por humanos.
Además, el Thales Bad Bot Report 2026 indica que el tráfico malicioso representó aproximadamente el 40% del tráfico total de bots durante 2025.
“Dentro de estos enormes volúmenes de datos y contenido recopilados también se encuentran los ciberdelincuentes que utilizan estas mismas técnicas para obtener contenido valioso y datos sensibles y con frecuencia trabajan para vulnerar la seguridad de las organizaciones. Teniendo esto en cuenta, es necesario adoptar medidas para reducir los riesgos”, señala González.
Cuando el scraping se utiliza con fines maliciosos
El scraping malicioso puede generar consecuencias para las organizaciones que van desde problemas de privacidad hasta afectaciones operativas y reputacionales.
Uno de los principales riesgos es la recopilación de información personal sin el consentimiento de sus propietarios. Datos que fueron publicados por error o que quedaron expuestos en sitios web pueden ser recopilados automáticamente y posteriormente utilizados para diferentes actividades maliciosas.
La información obtenida también puede facilitar fraudes y estafas. Los ciberdelincuentes pueden utilizar los datos para crear perfiles falsos, desarrollar campañas de ingeniería social o personalizar ataques de spear phishing, aumentando la posibilidad de que las víctimas confíen en mensajes fraudulentos.
Otro riesgo está relacionado con el rendimiento de los sitios web. Una actividad automatizada intensa puede consumir recursos de servidores y plataformas, generando un aumento inusual del tráfico que podría ralentizar los servicios o incluso provocar interrupciones temporales.
A esto se suma el daño reputacional. La exposición o recopilación de información personal puede afectar la confianza de clientes y usuarios, con posibles consecuencias legales y financieras para las organizaciones involucradas.
Cómo reducir los riesgos del scraping malicioso
ESET recomienda a las organizaciones adoptar medidas técnicas y preventivas para reducir el impacto de la actividad automatizada no autorizada.
Una de ellas es el monitoreo y bloqueo de direcciones IP que generen patrones inusuales de tráfico. Esta práctica puede ayudar a identificar solicitudes automatizadas y limitar el acceso cuando se detecte una actividad sospechosa.
También resulta importante configurar correctamente el archivo robots.txt, utilizado para indicar a determinados motores de búsqueda y agentes automatizados qué recursos pueden explorar dentro de un sitio web. Aunque esta herramienta no representa una barrera absoluta frente a actores maliciosos, puede contribuir a establecer reglas sobre el acceso automatizado.
El filtrado mediante agentes de usuario o user agents es otra medida que puede ayudar a identificar solicitudes sospechosas. Estos datos contienen información sobre el software, navegador y sistema operativo utilizado para acceder a una página, lo que puede facilitar la detección de determinados patrones automatizados.
Entre las medidas recomendadas también se encuentra el uso de CAPTCHA, una prueba diseñada para diferenciar entre usuarios humanos y programas automatizados. Su implementación puede dificultar la recopilación masiva de información por parte de bots y scrapers.
Los honeypots, por su parte, pueden utilizarse para detectar y estudiar actividades maliciosas. Estos entornos o servicios simulados permiten recopilar información sobre intentos de ataque y conocer mejor las técnicas utilizadas por los actores que buscan explotar posibles vulnerabilidades.
Finalmente, ESET destaca la importancia de la higiene digital y la concientización dentro de las organizaciones. Publicar únicamente la información necesaria y limitar la exposición de datos personales de empleados, como correos electrónicos, números telefónicos o extensiones, puede reducir la información disponible para ser recopilada automáticamente.
La educación de los usuarios también continúa siendo un elemento central. En un entorno donde las herramientas automatizadas permiten procesar enormes cantidades de datos en poco tiempo, la protección de la información no depende únicamente de soluciones tecnológicas, sino también de las decisiones que toman las personas y las organizaciones sobre qué información publicar y cómo protegerla.
El web scraping demuestra que una misma tecnología puede tener aplicaciones legítimas y beneficiosas, pero también convertirse en una herramienta para la explotación de datos.
El reto para las empresas está en encontrar un equilibrio entre aprovechar la información disponible en internet y establecer mecanismos que protejan la privacidad, la seguridad y la confianza de sus usuarios.







