Regreso a clases: cuidar la salud visual también es prepararse para aprender
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Con el inicio de un nuevo año escolar, las familias retoman rutinas, preparan uniformes y útiles escolares y organizan los horarios de estudio.

En medio de estos preparativos, la salud visual también ocupa un lugar importante, ya que identificar oportunamente posibles dificultades para ver puede favorecer la lectura, la concentración y el desempeño de niños y adolescentes en el aula.

La Dra. Ana Ramírez, especialista en Oftalmología Pediátrica del Instituto Espaillat Cabral, advierte que algunos problemas visuales pueden pasar desapercibidos porque los niños no siempre reconocen que tienen dificultades para ver o saben cómo comunicarlas.

“Para un niño, la manera en que ve es su realidad. Puede pensar que todos ven de la misma forma y no expresar que existe alguna dificultad. Por eso es importante que padres y docentes estén atentos a determinadas señales”, señala la especialista.

Señales que pueden requerir atención

Regreso a clases: cuidar la salud visual también es prepararse para aprender
Dcotora Ana Ramírez.

Acercarse demasiado a los libros, cuadernos o pantallas, entrecerrar los ojos para observar objetos a distancia, presentar dolores de cabeza frecuentes o cansancio visual y frotarse constantemente los ojos son algunas señales que pueden justificar una evaluación.

También conviene prestar atención cuando el estudiante tiene dificultades para copiar información de la pizarra, pierde con frecuencia el renglón durante la lectura o muestra comportamientos que sugieran incomodidad al realizar actividades que requieren esfuerzo visual.

“No todas las dificultades escolares están relacionadas con la visión, pero cuando observamos estas señales es conveniente descartar que exista un problema visual que esté interfiriendo con las actividades del niño”, explica Ramírez.

En este contexto, la especialista recomienda considerar una evaluación oftalmológica pediátrica antes o al inicio del período escolar, especialmente cuando existen síntomas, antecedentes visuales o inquietudes por parte de padres y docentes.

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La detección temprana permite identificar posibles alteraciones y tomar las medidas correspondientes durante una etapa clave del desarrollo visual. De esta manera, la atención de la salud visual puede integrarse a la preparación general del estudiante para afrontar las exigencias del nuevo año escolar.

Hábitos que favorecen el bienestar visual

Más allá de las evaluaciones médicas, las familias también pueden incorporar hábitos que contribuyan al cuidado de la visión durante las actividades escolares y el uso cotidiano de dispositivos electrónicos.

Contar con una iluminación adecuada al estudiar, mantener una distancia apropiada de los libros y las pantallas, realizar pausas durante períodos prolongados frente a dispositivos y evitar el uso excesivo de celulares, tabletas y computadoras fuera de las actividades escolares son algunas de las recomendaciones planteadas por la especialista.

“La vuelta a clases es una buena oportunidad para recordar que la salud visual también forma parte del bienestar integral del estudiante. Estar atentos y realizar una evaluación cuando sea necesario puede contribuir a que el niño enfrente sus actividades escolares con mayor comodidad”, afirma la Dra. Ramírez.

Así, el regreso a las aulas representa también una oportunidad para revisar aquellos aspectos del bienestar infantil que pueden incidir en la experiencia de aprendizaje. Incorporar la salud visual entre las prioridades de las familias permite detectar a tiempo posibles dificultades y acompañar a los estudiantes en el desarrollo de sus actividades académicas.

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