El periodismo en América Latina y el Caribe atraviesa una de las etapas más complejas de su historia reciente, marcado por la convergencia de amenazas económicas, políticas, tecnológicas y sociales que ponen en riesgo la sostenibilidad de los medios y el acceso de la ciudadanía a información independiente.
El panorama incluye la caída de los ingresos tradicionales, la pérdida de tráfico digital, el aumento de la violencia contra periodistas, el hostigamiento judicial y político, el crecimiento de influencers y streamers, así como la irrupción de la inteligencia artificial en la producción y distribución de contenidos.
Daniel Dessein, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas, definió este escenario como una “tormenta perfecta”, en la que los ingresos digitales crecen lentamente mientras los tradicionales disminuyen con mayor rapidez.
A esta situación se suma, según explicó, un discurso cada vez más agresivo dirigido a desacreditar el papel del periodismo.
Los Estados figuran entre los principales agresores
El Informe Sombra sobre la Libertad de Prensa en América Latina 2025 documentó 2,484 alertas que afectaron a 3,230 personas en 17 países.
De los agresores identificados, el 50.5 % estuvo vinculado con instituciones o funcionarios estatales. El informe registró además 279 alertas relacionadas con restricciones al acceso a la información y 190 vinculadas con hostigamiento judicial.
El deterioro se manifiesta mediante ataques verbales, campañas de desprestigio, demandas intimidatorias, vigilancia ilegal, obstáculos para acceder a información pública y leyes ambiguas sobre desinformación, ciberseguridad o seguridad nacional.
Reporteros Sin Fronteras advirtió que, por primera vez desde la creación de su clasificación mundial, más de la mitad de los países se encuentran en una situación “difícil” o “muy grave” para la libertad de prensa.
Violencia y asesinatos de periodistas
Durante 2025 fueron asesinados 23 periodistas en América Latina, nueve más que el año anterior. La cifra equivale a un comunicador muerto cada 16 días.
México continúa señalado como uno de los países más peligrosos del mundo para ejercer la profesión, debido a la violencia del crimen organizado, la impunidad y las fallas en los mecanismos de protección.
También se registraron retrocesos importantes en Ecuador, Perú, Colombia, Argentina, El Salvador y otras naciones donde periodistas enfrentan amenazas, desplazamiento forzado, criminalización o restricciones para desarrollar su trabajo.
En países como Cuba, Venezuela y Nicaragua, el panorama está marcado por la represión, la clandestinidad, el exilio y la destrucción progresiva del ecosistema mediático independiente.
República Dominicana mantiene desafíos
Aunque República Dominicana ha ocupado posiciones favorables en mediciones regionales sobre libertad de prensa, persisten riesgos relacionados con el acceso a la información pública y propuestas legislativas que podrían limitar la libertad de expresión.
Entre los casos citados figura la Ley 1-24, que creó la Dirección Nacional de Inteligencia y posteriormente fue declarada inconstitucional.
También se advierte sobre retrasos e incumplimientos en la aplicación de la Ley General de Libre Acceso a la Información Pública, así como sobre prácticas de extorsión, intimidación y chantaje mediante plataformas digitales.
Crisis económica y pérdida de audiencias
La presión política coincide con un debilitamiento de los modelos de negocio de los medios.
La publicidad tradicional disminuye, los ingresos digitales no compensan las pérdidas y las plataformas sociales concentran una parte creciente del consumo informativo.
El Digital News Report 2026 señala que las redes sociales y las plataformas de video se han convertido en una vía dominante para acceder a las noticias, mientras las páginas web y aplicaciones de los medios pierden centralidad.
La situación aumenta la dependencia de intermediarios tecnológicos y dificulta la monetización directa de las audiencias.
También se registra una caída del interés por las noticias y un crecimiento de la evasión informativa, impulsados por la polarización, la fatiga, la desconfianza y la circulación constante de contenidos falsos o agresivos.
Influencers disputan la atención
Siete de cada diez ejecutivos de medios consideran que los creadores de contenido están captando tiempo y atención que anteriormente pertenecían a los medios tradicionales.
Los influencers y streamers desarrollan relaciones directas con las audiencias mediante la cercanía personal y la identificación emocional, pero no siempre aplican procesos de verificación, contraste de fuentes o independencia editorial.
El fenómeno tiene un impacto especial en la comunicación política, debido a que dirigentes y funcionarios prefieren en ocasiones conceder entrevistas a creadores afines para evitar las preguntas y la fiscalización de periodistas profesionales.
Especialistas advierten que la mezcla entre activismo, propaganda y pseudoperiodismo puede erosionar la confianza pública y aumentar la polarización.
Inteligencia artificial amenaza el tráfico y los ingresos
La expansión de los buscadores y asistentes basados en inteligencia artificial representa otro desafío para los medios.
Los editores consultados por el Reuters Institute esperan que el tráfico procedente de buscadores pueda caer en promedio un 43 % durante los próximos tres años, debido a los resúmenes automáticos que ofrecen respuestas sin que el usuario visite las fuentes originales.
A esto se añade la proliferación de contenido sintético, sitios automatizados y noticias falsas generadas por inteligencia artificial, fenómeno conocido como “AI Slop”.
Los medios también cuestionan el uso de contenidos periodísticos por parte de empresas tecnológicas sin autorización ni compensación económica.
Volver al valor humano del periodismo
Ante este escenario, la industria comienza a reforzar aquellas áreas que la inteligencia artificial no puede sustituir fácilmente.
Entre ellas figuran la reportería en el lugar de los hechos, las investigaciones originales, el análisis contextual, las entrevistas, las historias humanas y la verificación independiente.
El 79 % de los editores planea incrementar su inversión en video y el 71 % en formatos de audio y pódcast, considerados productos con mayor capacidad para diferenciarse de los contenidos automatizados.
La supervivencia del periodismo dependerá tanto de encontrar modelos económicos sostenibles como de recuperar la confianza de las audiencias y demostrar que la información verificada sigue siendo un bien público indispensable para las democracias.







