Más de la mitad de los trabajadores rechazaría un ascenso si el nuevo puesto implicara responder mensajes, atender llamadas o mantenerse disponible después de concluir su horario habitual, aun cuando representara un aumento salarial.
El hallazgo forma parte de una encuesta de Hint App realizada a 13,742 adultos empleados de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y varios países de Europa. El 58 % de los consultados afirmó que no aceptaría una promoción bajo esas condiciones.
Los resultados reflejan un cambio en la manera de valorar el crecimiento profesional. Para muchos empleados, ascender ya no significa únicamente recibir más ingresos, autoridad o reconocimiento, sino evaluar cuánto control conservarán sobre su tiempo y su vida personal.
El trabajo que nunca termina
El 61 % de los participantes identificó como principal desventaja de un ascenso la sensación de que el trabajo nunca concluye por completo.
La preocupación no se limita al aumento de las responsabilidades. También incluye la expectativa de permanecer conectado durante las noches, los fines de semana y otros periodos tradicionalmente reservados para el descanso, la familia o las actividades personales.
Las herramientas digitales han facilitado modalidades más flexibles de trabajo, pero también han contribuido a difuminar la frontera entre la jornada remunerada y el tiempo privado.
Esta realidad ha fortalecido el debate sobre el derecho a la desconexión, entendido como la posibilidad de desvincularse de las comunicaciones laborales fuera del horario acordado sin recibir sanciones ni consecuencias negativas.
Expectativas que no aparecen en el contrato
El 64 % de los encuestados consideró que los ascensos suelen incluir expectativas no expresadas que no figuran en la descripción oficial del puesto.
Una empresa puede explicar el salario, las funciones y el nivel de responsabilidad de una posición, pero dejar sin definir aspectos como la disponibilidad nocturna, la respuesta durante los fines de semana o la rapidez con la que deben atenderse los mensajes.
Estas prácticas influyen en la percepción que tienen los empleados sobre los cargos directivos. El 53 % aseguró haber observado que algunos compañeros se mostraron notablemente menos felices después de asumir funciones de liderazgo.
Jóvenes redefinen el éxito profesional
La resistencia fue mayor entre los trabajadores de 18 a 34 años. Dentro de este grupo, el 68 % manifestó poco interés en dirigir equipos cuando esa responsabilidad exige sacrificar los límites entre la vida laboral y personal.
Este resultado no necesariamente refleja falta de ambición, sino una redefinición del éxito profesional.
Para muchos trabajadores, progresar también puede significar adquirir conocimientos especializados, obtener mayor autonomía o asumir proyectos de impacto sin quedar permanentemente responsables de un equipo.
Un reto para las empresas
Los resultados plantean un desafío para las organizaciones interesadas en formar y retener a sus futuros líderes.
Un salario más alto puede resultar insuficiente cuando viene acompañado de obligaciones indefinidas y de la pérdida del control sobre el tiempo personal.
Las empresas deberán establecer con mayor claridad cuándo se requiere disponibilidad, cuáles comunicaciones pueden esperar y qué mecanismos protegerán los periodos de descanso.
La discusión ya no se concentra únicamente en determinar quién posee mayores aspiraciones profesionales. También distingue entre los ascensos que amplían las oportunidades de una persona y aquellos que extienden silenciosamente su jornada laboral.







