Los medios tienen audiencia pero no siempre comunidad

Millones de personas leen noticias, guardan artículos, siguen la actualidad y conversan sobre ella con familiares o amigos, pero rara vez dejan señales visibles de esa relación con la información.

Ese comportamiento plantea un desafío importante para los medios: tener audiencia no significa necesariamente haber construido comunidad.

Un análisis publicado por Laboratorio de Periodismo, a partir de un estudio del Pew Research Center desarrollado dentro de la Pew-Knight Initiative, advierte que una parte importante del público consume información regularmente, pero mantiene una participación limitada en espacios públicos, organizaciones y conversaciones abiertas.

El estudio identifica a un 31 % de los adultos estadounidenses como “espectadores”: personas que siguen las noticias con frecuencia, aunque intervienen poco en actividades políticas, cívicas o comunitarias.

Entre ellos, el 84 % presta atención a la información nacional y el 75 % había guardado o marcado algún contenido informativo durante la semana previa a la encuesta.

El dato obliga a revisar una idea arraigada en las estrategias digitales: que una audiencia comprometida es únicamente aquella que comenta, comparte o participa visiblemente.

La atención no siempre se convierte en participación

Durante años, los medios han utilizado indicadores visibles para medir el vínculo de las personas con sus contenidos.

Comentarios, publicaciones compartidas, reacciones en redes sociales, asistencia a actividades y cantidad de seguidores se han convertido en referencias habituales para evaluar la participación.

 Laboratorio de Periodismo destaca que esos indicadores pueden dejar fuera a una parte significativa de los lectores.

Hay personas que consumen información con frecuencia, regresan a determinadas fuentes, guardan contenidos y conversan sobre ellos en espacios privados sin sentirse cómodas expresando públicamente sus opiniones.

Esto obliga a distinguir entre tres conceptos: atención, relación y participación.

Un lector puede prestar atención a una noticia sin desarrollar todavía una relación estable con el medio. También puede utilizar regularmente una cabecera y confiar en ella sin participar públicamente en sus espacios.

Para las redacciones, el objetivo no necesariamente debería ser conseguir que todos comenten, sino lograr que esa atención inicial evolucione hacia una relación más estable.

Participar no debería significar exponerse

Uno de los obstáculos se encuentra en la propia forma en que los medios suelen pedir participación.

“Déjanos tu opinión”, “participa en el debate” o “comparte tu experiencia” son fórmulas frecuentes, pero implican un nivel de exposición que no todas las personas desean asumir.

El análisis plantea que las redacciones pueden desarrollar mecanismos más discretos.

Encuestas breves, formularios anónimos, buzones para compartir experiencias, espacios para proponer temas o herramientas que permitan indicar si una información resultó útil pueden convertirse en primeras formas de participación.

También pueden utilizarse canales cerrados, comunidades moderadas, boletines, correo electrónico o sistemas de mensajería.

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El objetivo no debería ser trasladar hacia esos espacios las mismas dinámicas de distribución masiva, sino ofrecer entornos donde la audiencia pueda relacionarse con el medio de una manera más cómoda.

Explicar para qué servirá la participación

Otro elemento determinante es darle sentido a la solicitud.

Pedir una opinión genérica puede resultar menos efectivo que explicar qué está intentando descubrir una redacción y qué información necesita.

Por ejemplo, un medio puede solicitar facturas para investigar aumentos de precios, testimonios sobre deficiencias en un servicio público, dudas sobre una nueva legislación o experiencias relacionadas con un problema comunitario.

Cuando el lector entiende que su aportación puede modificar o enriquecer una cobertura, la participación adquiere un propósito concreto.

Pero el proceso no debería terminar cuando la persona envía la información.

La redacción necesita mostrar posteriormente qué hizo con esos testimonios, documentos o preguntas.

De lo contrario, la relación corre el riesgo de convertirse simplemente en una extracción de información por parte del medio.

El periodismo de servicio puede fortalecer la relación

Muchas noticias permiten comprender qué ocurrió, pero no siempre responden una pregunta igualmente importante: ¿qué puede hacer el lector con esta información?

Ahí aparece el periodismo de servicio como una herramienta para fortalecer la relación con las audiencias.

Una noticia puede complementarse con guías, preguntas frecuentes, documentos originales, calendarios, comparadores, instrucciones para solicitar ayudas, vías de reclamación o explicaciones sobre procedimientos.

No significa convertir cada cobertura en una campaña o asumir un papel activista.

Significa añadir utilidad.

Cuando una información ayuda a una persona a tomar una decisión, entender un proceso o resolver un problema, el medio deja de ser únicamente una fuente de actualidad y comienza a integrarse en sus rutinas.

La continuidad ayuda a construir comunidad

Laboratorio de Periodismo también destaca la importancia de mantener seguimiento sobre los asuntos relevantes para las audiencias.

Una cobertura aislada puede generar tráfico.

La continuidad puede generar relación.

Los medios locales, profesionales o especializados tienen una oportunidad particular en este terreno porque pueden concentrarse en problemas y necesidades reconocibles para comunidades concretas.

Boletines especializados, encuentros con periodistas y expertos, consultas periódicas a los lectores y procesos de escucha antes de desarrollar determinadas coberturas pueden contribuir a fortalecer ese vínculo.

La pertenencia no se construye únicamente con un registro de usuario.

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Aparece cuando una persona percibe que el medio entiende sus problemas, responde sus preguntas y mantiene una presencia consistente alrededor de los asuntos que le interesan.

No todas las audiencias necesitan lo mismo

El estudio diferencia también entre los denominados espectadores y otro grupo identificado como “desvinculados”, que representa igualmente un 31 % y mantiene una relación todavía menor con las noticias.

Las estrategias para ambos públicos no pueden ser idénticas.

Los espectadores ya reconocen el valor de la información periodística. El desafío consiste en profundizar su relación mediante contenidos útiles, productos recurrentes y mecanismos de participación de baja exposición.

Para los desvinculados, en cambio, puede ser necesario comenzar por una propuesta informativa más accesible, cercana a su vida cotidiana y distribuida en plataformas diferentes.

Tratar a toda la audiencia de la misma manera puede terminar produciendo contenidos pensados principalmente para los lectores más activos y habituados al consumo informativo.

También deben cambiar las métricas

Esta transformación obliga además a revisar cómo se mide el éxito.

Una noticia con pocos comentarios puede haber generado una relación significativa con cientos o miles de lectores.

Por eso, además de las métricas tradicionales, las redacciones pueden observar frecuencia de regreso, lectura completa, visitas directas, suscripciones a boletines, respuestas a correos, contenidos guardados o utilización de herramientas de servicio.

También resulta relevante medir cuántas historias nacen de aportaciones de los lectores y cuántas personas regresan posteriormente para participar nuevamente.

La pregunta deja entonces de ser únicamente cuántos comentarios recibió una publicación.

La cuestión más importante es si el medio consiguió que una persona regresara, confiara y encontrara una razón para mantener la relación.

El reto para las redacciones no consiste en conseguir que todos los lectores hablen.

Consiste en reconocer que detrás de una audiencia silenciosa puede existir interés, confianza potencial y una relación todavía por construir.

Transformar esa atención en comunidad requerirá menos llamados genéricos a “participar” y más escucha, utilidad, continuidad y mecanismos que respeten las distintas maneras en que las personas desean relacionarse con las noticias.

Fuente: Laboratorio de Periodismo, a partir de un estudio del Pew Research Center desarrollado dentro de la Pew-Knight Initiative.

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