Aunque el cáncer de vejiga se ubica entre los diez tipos de cáncer más diagnosticados a nivel mundial, una parte importante de los casos continúa detectándose en etapas avanzadas, lo que reduce las posibilidades de un tratamiento oportuno. En el marco del Mes de Concienciación sobre el Cáncer de Vejiga, especialistas insisten en la importancia de reconocer sus primeras señales y acudir a tiempo al urólogo.
De acuerdo con datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), alrededor del 25 % de los casos son diagnosticados cuando la enfermedad ya se encuentra en una fase avanzada. A nivel global, el cáncer de vejiga afecta cada año a más de 600 mil personas y provoca más de 200 mil fallecimientos, consolidándose como el tumor más frecuente del tracto urinario.
El doctor David Gómez, gerente médico de Uro-Oncología de Adium Centroamérica y el Caribe, advierte que uno de los principales desafíos en la región es el retraso en el diagnóstico, ya que muchos pacientes son tratados inicialmente por otras afecciones, como infecciones urinarias, antes de ser remitidos a un especialista.
“En algunos casos se les está tratando como una infección urinaria, sin referirlo rápidamente al urólogo. Eso retrasa el diagnóstico y el inicio del tratamiento de la enfermedad. El cáncer de vejiga requiere un rápido diagnóstico y, en ocasiones, este proceso se demora entre dos y tres meses o incluso más”, explicó el especialista.
Entre los principales signos de alerta, Gómez destaca la presencia de sangre en la orina, conocida médicamente como hematuria, síntoma que aparece en aproximadamente el 85 % de los pacientes diagnosticados con esta enfermedad. Generalmente, la orina adquiere un color rojo intenso, puede contener coágulos y, a diferencia de otras patologías, suele presentarse sin dolor.
Otro síntoma que merece atención es la necesidad frecuente de orinar, especialmente durante la noche. Cuando esta condición se combina con antecedentes de tabaquismo o con la exposición constante a sustancias químicas potencialmente cancerígenas en el ambiente o el lugar de trabajo, aumenta la sospecha clínica y la necesidad de una evaluación especializada.
El tabaquismo continúa siendo el principal factor de riesgo para desarrollar cáncer de vejiga, al estar relacionado con cerca del 50 % de los casos diagnosticados. A ello se suman exposiciones laborales a hidrocarburos y compuestos químicos utilizados en industrias como la metalúrgica, factores que también incrementan significativamente el riesgo de desarrollar la enfermedad.
Los especialistas recuerdan que el cáncer de vejiga no distingue género y puede afectar tanto a hombres como a mujeres. Asimismo, destacan que el diagnóstico temprano permite acceder a tratamientos más efectivos y mejorar el pronóstico de los pacientes.
En ese contexto, los expertos recomiendan acudir al urólogo si se presenta sangre en la orina, aumento en la frecuencia urinaria durante la noche, dolor abdominal, lumbar o pélvico persistente, especialmente en personas fumadoras o con antecedentes de exposición ocupacional a sustancias químicas. La consulta médica oportuna sigue siendo la herramienta más efectiva para detectar la enfermedad en sus etapas iniciales y aumentar las probabilidades de éxito del tratamiento.







