Un nuevo estudio realizado por el grupo de medios austríaco Mediengruppe Wiener Zeitung concluye que la generación Z no ha perdido el interés por las noticias ni por el periodismo de calidad, sino que encuentra cada vez menos atractivos los productos, formatos y modelos de relación que muchos medios continúan utilizando para conectar con las nuevas audiencias.
La investigación, elaborada por Jana Koch y Alexandra Borchardt a partir de 58 entrevistas a jóvenes de entre 18 y 30 años, profesionales de medios y expertos internacionales, revela que los jóvenes siguen valorando principios tradicionales del periodismo como la objetividad, la independencia, la rigurosidad, la transparencia y la diversidad de perspectivas.
Lejos de reclamar contenidos más superficiales o excesivamente opinativos, los participantes señalaron que esperan que los medios presenten los hechos de manera clara y neutral, permitiéndoles construir sus propias conclusiones a partir de información verificada y contextualizada.
El informe identifica una brecha importante entre lo que las organizaciones periodísticas creen que necesitan los jóvenes y lo que realmente demandan. Aunque muchas redacciones consideran a este segmento como estratégico para el futuro, las decisiones suelen basarse en percepciones generales más que en investigaciones sistemáticas sobre sus hábitos y expectativas.
Uno de los hallazgos más relevantes es que la presencia en redes sociales no garantiza una conexión efectiva con las nuevas generaciones. Instagram, TikTok y YouTube forman parte de sus rutinas informativas, pero los investigadores advierten que publicar contenido en estas plataformas no sustituye la necesidad de desarrollar estrategias editoriales centradas en las necesidades reales de la audiencia.
La investigación también desmonta la idea de que los jóvenes solo consumen video. Aunque los formatos audiovisuales tienen una fuerte presencia, muchos continúan valorando la lectura de artículos, explicaciones breves y contenidos que les permitan profundizar en los temas de interés. La combinación de texto, imagen, video e interacción aparece como la fórmula más atractiva para este grupo.
Otro aspecto destacado es la percepción sobre los creadores de contenido. Los jóvenes diferencian entre periodistas e influencers, otorgando generalmente mayor credibilidad a los profesionales de la información cuando estos muestran transparencia, especialización y claridad sobre sus fuentes y procesos de trabajo.
El estudio también alerta sobre los desafíos de monetización. Aunque muchos jóvenes reconocen el valor del periodismo, pocos están dispuestos a pagar por suscripciones tradicionales. La existencia de información gratuita, la falta de tiempo y la escasa diferenciación de algunas ofertas informativas figuran entre las principales razones.
Entre sus recomendaciones, la investigación propone que los medios conozcan mejor a sus audiencias, soliciten retroalimentación constante, expliquen la relevancia práctica de sus contenidos, fortalezcan la transparencia editorial, desarrollen marcas personales dentro de las redacciones y exploren nuevas fórmulas de monetización adaptadas a los hábitos digitales.
La principal conclusión es clara: la generación Z no rechaza el periodismo. Lo que rechaza son experiencias informativas que considera poco útiles, repetitivas, difíciles de consumir o alejadas de sus dinámicas cotidianas. Para los medios, el desafío no consiste en abandonar los principios del oficio, sino en traducirlos a formatos y productos que resulten relevantes para las nuevas generaciones.







