La tendencia, inspirada en un popular formato originado en Corea del Sur que recrea ‘fan cams’ en eventos deportivos, utiliza fotografías de los usuarios para generar videos hiperrealistas en los que aparecen celebrando goles, cantando, emocionándose durante un partido o vistiendo los colores de sus equipos favoritos.
El fenómeno ha ganado gran popularidad debido a la facilidad con la que cualquier persona puede verse inmersa virtualmente en una experiencia deportiva.
No obstante, expertos de Kaspersky señalan que detrás del entretenimiento existe una preocupación creciente relacionada con el manejo de los datos personales. Para generar estas imágenes y videos, muchas plataformas solicitan fotografías de alta calidad, además de información complementaria como edad, género, país de origen o preferencias deportivas.
De acuerdo con la firma de ciberseguridad, el principal riesgo radica en que estas imágenes pueden permanecer almacenadas en servidores externos, utilizarse para entrenar modelos de inteligencia artificial o quedar expuestas en caso de una filtración de datos. Al tratarse de información biométrica, las fotografías faciales poseen un valor considerable para los ciberdelincuentes.
Construcción de perfiles digitales detallados
Los especialistas explican que, cuando estos datos se combinan con información adicional sobre hábitos, ubicación o preferencias personales, pueden utilizarse para construir perfiles digitales detallados que posteriormente faciliten campañas de fraude, ataques de phishing altamente personalizados o casos de suplantación de identidad.
Otro aspecto que genera preocupación es la reutilización de contenidos creados con inteligencia artificial. Una fotografía compartida inicialmente para participar en una tendencia viral podría terminar siendo utilizada sin autorización en perfiles falsos, anuncios engañosos o videos manipulados que aparenten ser reales.
Según datos de Kaspersky, el 27 % de los usuarios en América Latina reconoce que no revisa los permisos solicitados por una aplicación antes de instalarla, ya sea porque considera extensos los términos de uso o porque simplemente no presta atención a esta información.
El riesgo de compartir datos sensibles
Esta práctica incrementa el riesgo de compartir datos sensibles con plataformas cuya operación, almacenamiento de información y políticas de privacidad no siempre son transparentes.
“Este tipo de trends demuestra cómo la inteligencia artificial está cambiando la relación de las personas con su privacidad digital. Hoy muchos usuarios entregan imágenes de alta calidad de su rostro, junto con información como su país, gustos deportivos o expresiones faciales, sin pensar que están compartiendo datos biométricos extremadamente sensibles”, explicó María Isabel Manjarrez, investigadora de seguridad del Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina de Kaspersky.
La especialista añadió que los eventos masivos y las tendencias virales suelen convertirse en escenarios atractivos para los ciberdelincuentes, quienes aprovechan el entusiasmo de los usuarios para recopilar información y desarrollar esquemas de fraude cada vez más sofisticados.
Ante este panorama, la compañía recomienda verificar cuidadosamente los permisos que solicitan las aplicaciones antes de compartir imágenes personales, evitar publicar fotografías donde aparezcan menores de edad o información sensible visible, revisar las políticas de privacidad y desconfiar de plataformas que soliciten registros excesivos o datos innecesarios para utilizar el servicio.
Asimismo, los expertos aconsejan utilizar herramientas de seguridad digital que permitan detectar sitios fraudulentos, intentos de robo de identidad y enlaces maliciosos, especialmente durante eventos deportivos o fenómenos virales que suelen atraer una alta actividad de ciberdelincuentes.
A medida que la inteligencia artificial se integra cada vez más en las dinámicas de entretenimiento y redes sociales, especialistas coinciden en que el desafío no solo consiste en aprovechar las oportunidades que ofrecen estas tecnologías, sino también en garantizar que la privacidad y la seguridad digital no queden relegadas frente a la inmediatez de las tendencias virales.







