Una investigación desarrollada por Mayo Clinic concluyó que la cirugía bariátrica y metabólica ofrece una reducción más significativa del riesgo cardiovascular a largo plazo que los medicamentos agonistas del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1), aunque ambos tratamientos demostraron beneficios importantes para pacientes con obesidad.
El estudio, publicado en la revista científica Annals of Surgery, comparó directamente dos de los tratamientos más avanzados utilizados actualmente para el manejo de la obesidad y analizó su impacto en el riesgo general de enfermedad cardiovascular.
La investigación evaluó a 812 adultos con obesidad, de los cuales 579 fueron sometidos a cirugía bariátrica y metabólica, mientras que 233 recibieron medicamentos agonistas GLP-1, utilizados ampliamente en tratamientos modernos para la pérdida de peso.
Según los hallazgos, el riesgo cardiovascular vitalicio disminuyó un 8.6 % en los pacientes que se sometieron a cirugía, frente a un 1.7 % en quienes utilizaron medicamentos.
Además, la pérdida de peso promedio fue considerablemente mayor en el grupo quirúrgico, con una reducción cercana al 28 % del peso corporal total, comparado con aproximadamente un 11 % en los pacientes tratados con fármacos.
“El estudio demuestra que ambos tratamientos son eficaces, pero la cirugía parece proporcionar una reducción más amplia del riesgo cardiovascular a largo plazo, especialmente cuando genera una pérdida de peso más sostenida”, explicó Wissam Ghusn, autor principal del estudio.
La obesidad continúa siendo uno de los principales factores asociados a enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares y diabetes, por lo que los especialistas consideran clave identificar tratamientos con impacto duradero sobre la salud metabólica y cardiovascular.
Los investigadores enfatizaron que los resultados no buscan establecer una competencia entre cirugía y medicamentos, sino promover decisiones médicas más individualizadas y centradas en las metas de salud de cada paciente.
“Este estudio refuerza que el tratamiento de la obesidad debe considerarse una estrategia para reducir el riesgo cardiovascular, y no solo el peso corporal”, afirmó Omar Ghanem.
El análisis también encontró que los pacientes que lograron perder más del 20 % de su peso corporal tras la cirugía registraron las mayores reducciones del riesgo cardiovascular a largo plazo.
Los especialistas consideran que estos resultados podrían impulsar una discusión más temprana sobre la cirugía bariátrica como opción terapéutica de primera línea para ciertos pacientes, en lugar de verla únicamente como un último recurso después del fracaso de otros tratamientos.
Aun así, los investigadores sostienen que tanto la cirugía como los medicamentos tienen funciones complementarias dentro del manejo moderno de la obesidad y sus complicaciones metabólicas.
“Debemos dejar de ver estos tratamientos como opciones que compiten entre sí. Tanto la cirugía como los medicamentos tienen un papel importante en la reducción del riesgo cardiovascular a largo plazo”, añadió Ghanem.
El equipo científico indicó que aún se necesitan estudios de seguimiento a largo plazo para evaluar resultados clínicos específicos, como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y supervivencia, además de analizar posibles beneficios de combinar tratamientos quirúrgicos y farmacológicos.
El estudio se suma a la creciente evidencia científica que posiciona el tratamiento integral de la obesidad como una prioridad de salud pública, en momentos en que aumentan globalmente las enfermedades asociadas al exceso de peso y los trastornos metabólicos.







