En un escenario donde ejercer el periodismo puede significar persecución, censura o desplazamiento forzado, formarse para sobrevivir en el ecosistema digital se ha convertido en una necesidad urgente. Bajo esa premisa, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en alianza con Oceana MediaLab, puso en marcha el programa “Social Media para periodistas en el exilio”.
La iniciativa está dirigida a miembros de la Red Latinoamericana de Periodismo en el Exilio (RELPEX), con el objetivo de dotarlos de herramientas que les permitan reconstruir sus audiencias y sostener su ejercicio profesional desde fuera de sus países de origen.
Del “gráfico social” al “gráfico de interés”
Uno de los principales ejes del programa fue el cambio de lógica en las redes sociales: el paso del llamado “gráfico social” al “gráfico de interés”.
Las expertas Alejandra Cesar y Dalila Dawid explicaron que, a diferencia de modelos anteriores -donde predominaban los contenidos de cuentas seguidas-, hoy los algoritmos priorizan aquello con lo que el usuario interactúa, independientemente de su origen.
Para el periodismo, este giro redefine las estrategias de contenido. “Lo generalista pierde terreno frente a lo específico”, advirtieron, al señalar que los algoritmos requieren enfoque temático para conectar con audiencias concretas.
Nuevas reglas en plataformas clave
El programa también abordó el comportamiento de plataformas como Instagram, TikTok y Facebook, esenciales para la distribución informativa actual.
En el caso de Instagram, destacaron cambios recientes que favorecen a cuentas pequeñas, al evaluar cada contenido por su capacidad de retención más que por el número de seguidores.
TikTok, en tanto, se consolida como un espacio de descubrimiento inmediato, donde un contenido puede viralizarse desde su publicación si logra captar la atención en los primeros segundos. Además, su uso como motor de búsqueda entre jóvenes marca un cambio en los hábitos de consumo informativo.
Facebook, aunque ha perdido protagonismo cultural, sigue siendo clave para la monetización. Las expertas recomendaron aprovechar sus herramientas para reciclar contenido y generar ingresos, incluso con formatos tradicionales.
Más allá de las métricas, el programa enfatiza aspectos esenciales como la seguridad y la construcción de identidad digital. Se instó a los participantes a optimizar sus perfiles con criterios de SEO social, así como a mantenerse atentos a las normas comunitarias de cada plataforma.
En contextos de vulnerabilidad, estos elementos no solo fortalecen la presencia digital, sino que también contribuyen a la protección de los periodistas.
Formación para resistir y reinventarse
El ciclo formativo continuará con módulos sobre creación de video, estrategias en plataformas como YouTube y posicionamiento en buscadores, además de sesiones dedicadas a la seguridad digital.
Al finalizar, los participantes recibirán una certificación de la SIP que valida sus competencias en el entorno digital, un paso clave para seguir ejerciendo el periodismo en medio de la adversidad.
En tiempos donde el exilio redefine la práctica periodística, iniciativas como esta no solo actualizan conocimientos, sino que también abren nuevas rutas para contar historias, conectar con audiencias y sostener la verdad desde cualquier lugar.







