Especialistas llaman a hablar con mayor seriedad sobre la obesidad y su impacto en la salud metabólica

En el marco del Día Mundial de la Obesidad, especialistas y organizaciones sanitarias advierten sobre la necesidad de promover una conversación pública más informada y responsable sobre esta condición, considerada actualmente una enfermedad crónica, multifactorial y compleja que requiere un abordaje médico integral.

Más allá del peso corporal que refleja la balanza, expertos destacan que el verdadero indicador de riesgo está en la salud metabólica, un concepto que evalúa el funcionamiento del organismo a partir de variables medibles como los niveles de glucosa, la presión arterial, los triglicéridos, el colesterol HDL y la circunferencia de cintura.

Cuando varios de estos indicadores presentan alteraciones simultáneamente, puede desarrollarse el Síndrome metabólico, condición que aumenta significativamente el riesgo de padecer Diabetes tipo 2 y diferentes enfermedades cardiovasculares.

Un desafío sanitario de alcance global

Las cifras reflejan la magnitud del problema. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, en 2022 alrededor de 2,5 mil millones de adultos en el mundo vivían con sobrepeso, de los cuales unos 890 millones presentaban obesidad.

En el caso de República Dominicana, el panorama también resulta preocupante. Según el Atlas Mundial de la Obesidad 2025, el 68 % de la población adulta vive con sobrepeso y el 32 % con obesidad, lo que evidencia la dimensión del reto para los sistemas de salud y las políticas públicas.

Para el doctor Alejandro Salvatierra, gerente médico de Metabolismo, Diabetes y Obesidad de Adium para Centroamérica y el Caribe, es fundamental recuperar el enfoque científico en la conversación pública.

“En obesidad no existen soluciones mágicas. Los tratamientos efectivos están respaldados por evidencia científica y requieren evaluación clínica, seguimiento y un abordaje integral. Hablar en serio es volver a la medicina: decisiones informadas junto al equipo de salud”, señaló.

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El estigma, una barrera para el cuidado de la salud

Especialistas coinciden en que uno de los principales desafíos para enfrentar la obesidad es el estigma asociado al peso, que con frecuencia reduce el problema a una cuestión de voluntad personal o a estereotipos sociales.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido que el sesgo y la discriminación por peso pueden convertirse en obstáculos para acceder a servicios médicos oportunos, afectando tanto el bienestar físico como emocional de las personas.

En este sentido, los expertos recomiendan promover un diálogo basado en respeto, evidencia científica y acompañamiento profesional, evitando mensajes simplistas o promesas de resultados rápidos que no responden a la complejidad de la enfermedad.

Evitar soluciones rápidas y apostar por planes sostenibles

Los llamados “atajos” para perder peso -frecuentemente difundidos en redes sociales o en dietas de moda- suelen ignorar aspectos fundamentales como la evaluación clínica, la sostenibilidad de los cambios en el estilo de vida y el seguimiento médico.

Instituciones especializadas coinciden en que los resultados más duraderos se alcanzan mediante estrategias integrales que combinen alimentación saludable, actividad física y monitoreo clínico continuo.

En los últimos años también han surgido nuevas opciones terapéuticas que, bajo criterio médico, pueden formar parte del tratamiento. La Organización Mundial de la Salud publicó recientemente su primera guía global sobre terapias basadas en incretinas, entre ellas los agonistas del receptor GLP-1 y los agonistas duales GIP/GLP-1.

Sin embargo, el organismo subraya que estas alternativas deben integrarse dentro de un plan completo que incluya cambios en la alimentación, actividad física y seguimiento profesional.

La consulta médica como punto de partida

Para los especialistas, el primer paso hacia un manejo adecuado de la obesidad es iniciar una conversación abierta con el equipo de salud, que permita evaluar la salud metabólica, identificar riesgos y definir objetivos realistas de tratamiento.

“No se trata solo de bajar de peso, sino de comprender la salud metabólica, evaluar riesgos y construir un plan sostenible a largo plazo”, explicó Salvatierra.

Entre las recomendaciones para quienes desean iniciar este proceso se encuentran solicitar una evaluación metabólica completa, compartir con el médico información sobre hábitos de sueño, niveles de energía o movilidad, así como consultar sobre metas de tratamiento y seguimiento.

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Desde esta perspectiva, organizaciones como Adium promueven una comunicación responsable que priorice la información basada en evidencia, las decisiones informadas y el respeto hacia las personas que viven con obesidad.

En un contexto donde la desinformación puede propagarse con rapidez, los especialistas coinciden en que hablar con seriedad sobre la obesidad implica reconocer su complejidad y fortalecer el papel de la medicina en la construcción de una conversación pública más consciente sobre salud y bienestar.

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