Familia Báez-Tavárez fortalece el patrimonio público del Museo Reina Sofía con una donación de alto valor histórico
Nancy Tavárez de Báez y Fernando Báez Guerrero.

En un gesto que trasciende lo patrimonial para situarse en el terreno del liderazgo cultural y la responsabilidad social del coleccionismo, la familia Báez-Tavárez donó al Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía (MNCARS) un conjunto de obras que la institución tenía previsto adquirir.

La acción rinde tributo a un grupo de artistas europeos —entre ellos numerosos españoles que emigraron a la República Dominicana por causas políticas— y reafirma el valor del arte como memoria histórica compartida.

La información fue confirmada durante la clausura de la exposición itinerante “Almas Latentes III”, celebrada en el Centro Cultural Perelló.

El acto incluyó la conferencia magistral “Coleccionismo & Mecenazgo en Santo Domingo (1945-2025)”, impartida por el curador y crítico de arte Amable López Meléndez, quien contextualizó el impacto del coleccionismo privado en la construcción del relato cultural dominicano.

Durante la actividad, Fernando Báez Guerrero explicó que el acercamiento fue realizado por Rosario Peiró, responsable de Colecciones del Museo Reina Sofía, con el interés de adquirir las piezas.

Aunque inicialmente planteó su cesión en préstamo a largo plazo, fue informado de que las políticas del museo solo contemplan la compra o la donación. Al definirse como coleccionista y no marchante de arte, optó por donar las obras.

Mecenazgo contemporáneo

Esta decisión transforma una relación institucional en un acto de mecenazgo contemporáneo, que fortalece el acceso público a piezas de alto valor histórico y simbólico. De las obras exhibidas, 18 pasarán a formar parte de la colección pública del Museo Reina Sofía, consolidando un puente cultural entre España y la República Dominicana.

“Almas Latentes III”, perteneciente a la colección de Fernando Báez Guerrero y Nancy Tavárez de Báez, reunió pinturas, esculturas, dibujos y grabados de artistas como Ángel Botello, José Gausachs, George Hausdorf, Joan Junyer, Manolo Pascual, Antonio Prats Ventos, José Vela Zanetti, Ernesto Lothar, Mounia L. André y Juan Alloza, entre otros creadores refugiados que llegaron al país desde 1939 y que luego se convirtieron en referentes del arte dominicano.

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La clausura estuvo encabezada por la directora del Centro Cultural Perelló, Julia Castillo, acompañada por los coleccionistas y por el director del Museo de Arte Moderno (MAM), Federico Fondeur.

Coleccionistas y mecenas

En su disertación, López Meléndez presentó una cronología de los principales coleccionistas y mecenas de la República Dominicana, sustentada en fotografías y datos inéditos, ofreciendo una lectura histórica del mecenazgo como herramienta de construcción cultural y de diplomacia simbólica.

Más allá de la dimensión artística, esta donación proyecta un mensaje estratégico para el ecosistema cultural: el coleccionismo responsable puede convertirse en un acto de liderazgo comunicacional.

En un contexto global donde las instituciones culturales redefinen sus vínculos con la sociedad, decisiones como esta refuerzan la idea de que el patrimonio no solo se conserva, sino que se comparte, se contextualiza y se pone al servicio del bien común.

La comunicación cultural, en este sentido, trasciende la difusión de eventos y se posiciona como una narrativa de identidad, memoria y compromiso social.

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