Estudio de FAD Juventud concluye que la inmigración es el tema sobre el que más se miente en redes sociales

Madrid.– La desinformación continúa expandiéndose en las redes sociales, impulsada por dinámicas algorítmicas que favorecen la confrontación y la polarización.

Así lo revela el estudio Entre el ruido y los datos, elaborado por FAD Juventud en el marco del proyecto Surfear la Red, con la colaboración de Google.org, que analiza la circulación de contenidos falsos en la red social X (antes Twitter), especialmente entre adolescentes y jóvenes.

Según el informe, el 20 % de las menciones que circulan en X corresponden a bulos, engaños o contenidos manipulados, difundidos en su mayoría por cuentas anónimas o automatizadas, muchas de ellas con el objetivo de erosionar la confianza en el sistema democrático.

El estudio identifica a la inmigración como el tema más afectado por la desinformación: la mitad de las menciones falsas o engañosas se concentran en este ámbito, seguido por la justicia (47 %), la religión (43 %), los conflictos bélicos (41 %) y la política (39 %).

Los investigadores señalan que los principales emisores de este tipo de contenidos se sitúan en la extrema derecha, cuyas narrativas se caracterizan por la descalificación sistemática de figuras públicas e instituciones, el uso de ataques personales, insultos y acusaciones directas.

“Este enfoque no solo moviliza emociones como la frustración y el desprecio, sino que también erosiona la legitimidad de actores clave, generando un clima de desconfianza generalizada”, destaca el informe.

Algoritmos que favorecen la polarización

El estudio advierte que la desinformación prospera porque los algoritmos actuales premian contenidos que generan confrontación, polarización y emociones intensas, como la rabia o la indignación. Este diseño favorece la viralidad de mensajes sensacionalistas y penaliza a quienes contrastan información y producen contenidos de calidad.

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Aunque la política es el tema más mencionado en X —una de cada cuatro publicaciones—, otros asuntos como el deporte, los medios de comunicación, la sanidad, el género y los conflictos internacionales también se ven afectados por dinámicas de manipulación informativa.

En el caso de la inmigración, el informe detalla estrategias recurrentes como la exageración de hechos aislados, la tergiversación de estadísticas, el uso de datos desactualizados o inventados y la vinculación sin pruebas de personas migrantes con delitos, con el objetivo de generar alarma social y reforzar prejuicios.

La desinformación como estrategia organizada

El estudio identifica a la ultraderecha como el grupo más activo en la difusión de contenidos falsos, con una estrategia de alta intensidad, caracterizada por la publicación frecuente de informaciones manipuladas y el uso de narrativas polarizadoras para movilizar emocionalmente a sus seguidores y desacreditar a sus adversarios.

Estas comunidades emplean un lenguaje confrontativo y descalificativo, atacan a los medios de comunicación tradicionales -a los que acusan de censura y parcialidad- y promueven las redes sociales como supuestas fuentes alternativas de “información veraz”.

¿Cómo enfrentar la desinformación?

El informe subraya que no se debe subestimar el impacto de los principales altavoces de desinformación: los 100 perfiles más influyentes pueden generar más de 11 millones de menciones en un solo mes, amplificando de forma exponencial las narrativas falsas.

Asimismo, recomienda no confrontar directamente a los propagadores de bulos, ya que la interacción suele amplificar su alcance y legitimar sus mensajes. Según el análisis de redes, estas confrontaciones facilitan que la desinformación se infiltre en comunidades más amplias, aumentando la polarización y el clima de hostilidad.

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El estudio concluye que combatir la desinformación requiere estrategias que vayan más allá de la confrontación directa, apostando por la alfabetización mediática, el pensamiento crítico y la producción de contenidos contrastados que fortalezcan la calidad del debate público.

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