El apagón del 11 de noviembre no solo dejó a la República Dominicana sin servicio energético temporalmente, nos dejó un gran aprendizaje de como afecta a una sector clave no contar con una voz clara que guiara la conversación pública.
En medio de plantas que salían del sistema, lo que nos faltó no fueron megavatios, sino coherencia comunicacional.
ETED hablaba de una avería en la transmisión, el Ministerio de Energía y Minas ofrecía datos parciales mientras avanzaba el restablecimiento, y desde el sector privado se explicaba que la falla no provenía de las distribuidoras; y así caímos en un bucle de más de 24 horas.
Rumores, especulaciones y versiones ‘extraoficiales’

Cada actor clave «informaba» desde su óptica e interés y eso fue suficiente para que los vacíos se llenaran de rumores, especulaciones y versiones “extraoficiales” que circularon más rápido que la verdad.
Lo preocupante no es que ocurra un apagón, los que tenemos experiencia en manejo de casos y crisis sabemos que este es uno de los escenarios posibles, y que la falla en infraestructura en algún momento es propio a la operación.
Lo preocupante es que, cuando falla, no tengamos un sistema de comunicación preparado para sostener la confianza ante la opinión pública.
Las instituciones públicas y privadas involucradas en esta ocasión quedaron fuera de sincronía y dejando a la ciudadanía navegando a oscuras entre mensajes fragmentados, intentando descifrar qué era verdad y qué no.
No basta con restablecer el servicio, reparar líneas y revisar subestaciones.
Percepción y credibilidad
Cada minuto sin información clara es un minuto en el que se abre la brecha entre la percepción y la credibilidad.
Especialmente cuando los sectores esenciales no logran activar sus protocolos para establecer una comunicación temprana y efectivas.
El ‘Blackout Comunicacional’ es un llamado a la reflexión.
Hay que evaluar la conversación entre instituciones, acordar una sola voz conjunta, un solo flujo de información y un solo sistema de alertas.
Porque la transparencia no se improvisa y la coordinación no nace en medio de la crisis; se anticipa y construye para estar listos ante el evento.
Bien sabido es que ante una situación de crisis la comunicación efectiva es tan importante como ver la luz.








