Una de cada cinco mujeres deja de estudiar, trabajar o socializar durante su menstruación
Joven se informa sobre la gestión menstrual.

“A veces prefiero quedarme en casa que enfrentarme a la burla cuando me llega la menstruación; siento que todos se dan cuenta de que me ha llegado”, confiesa Yuleisy Pérez, adolescente que enfrenta los desafíos de una menstruación marcada por estigma, falta de recursos y miedo al bullying.

Su testimonio refleja la realidad de muchas adolescentes y mujeres en República Dominicana, donde el acceso limitado a productos menstruales, la falta de baños adecuados y la persistencia de creencias culturales refuerzan la exclusión y la vergüenza.

Un diagnóstico reciente sobre gestión menstrual y prácticas de higiene en comunidades vulnerables del país revela que niñas se ausentan de la escuela por temor a mancharse, mujeres ocultan sus toallas sanitarias y centros educativos carecen de agua y baños dignos.

Incluso muchas mujeres adultas desconocen aspectos básicos sobre el ciclo menstrual, mientras los mitos y creencias nocivas aumentan la discriminación y el estigma frente a este proceso natural.

Historias que se repiten en las aulas

Las prácticas culturales que consideran la menstruación como impura refuerzan la exclusión en distintos espacios, especialmente en las escuelas.

Los efectos de la pobreza menstrual se reflejan en la educación y la vida social: según la Encuesta ENHOGAR-MICS 2019 y la investigación SITAN 2023-2024, una de cada cinco mujeres en edad reproductiva (21.9 %) se ausentó de actividades escolares, sociales o laborales durante su última menstruación, cifra que supera el promedio global.

Los datos por regiones muestran mayor impacto en Cibao Norte (29.1 %), Yuma (29 %), Cibao Sur (28.3 %) e Higuamo (27.3 %).

Ante esta situación, los informes recomiendan campañas educativas basadas en evidencia, distribución gratuita de productos menstruales, formación docente con enfoque de género y adecuación de baños escolares para convertirlos en “zonas seguras”. Incluir a niños y adolescentes varones en la educación menstrual también es clave para reducir el acoso y fomentar respeto y equidad.

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Hablar de menstruación es una cuestión de derechos y equidad

Avances recientes incluyen la modificación del color de uniformes escolares del sector público, medida que busca ofrecer mayor comodidad y protección a las adolescentes durante su período menstrual.

La Cámara de Diputados aprobó un proyecto de resolución que recomienda la entrega de “kits menstruales” en centros educativos públicos, iniciativa que apunta a garantizar que ninguna estudiante se vea obligada a ausentarse por falta de insumos.

Carlos Carrera, representante de UNICEF, subraya que garantizar acceso a productos y servicios menstruales es una cuestión de salud, derechos humanos y equidad de género. “Es esencial romper los estigmas y eliminar las barreras que impiden que millones de niñas y adolescentes manejen su menstruación de forma segura, digna y sin discriminación”, indicó.

Mitos que aún marcan la vida diaria

Persisten creencias que limitan la vida de niñas y mujeres, como que durante la menstruación no se debe cocinar, bañarse, hacer ejercicio, comer ciertos alimentos o tocar agua fría.

Estas ideas, muchas veces transmitidas de generación en generación, generan vergüenza, afectan la salud mental y física, y perpetúan el estigma.

La pobreza menstrual también lleva a usar materiales inadecuados como trapos viejos o papel higiénico, especialmente en zonas rurales.

Yuleisy sueña con un día distinto: baños escolares con privacidad y agua, hablar de menstruación sin vergüenza y asistir a clases sin temor al bullying.

Cada historia compartida y cada mito derribado acerca a niñas y adolescentes a vivir su menstruación con dignidad.

Construyendo un entorno más justo

Una de cada cinco mujeres deja de estudiar, trabajar o socializar durante su menstruación
Carlos Carrera, Representante UNICEF.

UNICEF promueve un mundo amigable con la menstruación, con acciones como charlas educativas en clubes y voluntariados, campañas en redes sociales para desmitificar creencias erróneas, y distribución de copas menstruales de manera voluntaria y culturalmente apropiada.

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Carrera enfatiza: “La menstruación no debe ser un obstáculo para la educación, la participación y el bienestar. Es momento de construir un país donde cada niña y adolescente pueda vivir este proceso natural con dignidad, seguridad y libertad”.

Recomendaciones clave de UNICEF

  • Mejorar el acceso a agua y baños privados, limpios y con insumos necesarios.
  • Garantizar productos menstruales gratuitos o asequibles para estudiantes vulnerables.
  • Incluir educación sobre menstruación y salud menstrual en planes de estudio desde edades tempranas.
  • Capacitar a docentes para abordar el tema con enfoque empático y científico.
  • Promover espacios de diálogo y acompañamiento psicológico para quienes enfrenten ansiedad, vergüenza o bullying.
  • Sensibilizar a familias y comunidades para romper tabúes y mitos.
  • Impulsar políticas públicas integrales que reconozcan la gestión menstrual como un derecho.

Abordar estos desafíos fortalece la salud, la educación y la equidad de género, contribuyendo al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y garantizando entornos seguros, respetuosos y dignos para todas.

Una de cada cinco mujeres deja de estudiar, trabajar o socializar durante su menstruación
Charlas educativas con Clubes de Chicas.

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