La República Dominicana requiere que los hospitales públicos dispongan de áreas especiales equipadas que faciliten el tratamiento de los pacientes del país que viven con trastornos mentales, pues son muy pocos los centros de salud que pueden asistir personas con la referida condición de salud.
En los últimos tiempos diferentes personas que padecen de trastornos mentales como la depresión se han visto involucrados en situaciones suicidas y criminales, sin que las autoridades de salud dominicanas propicien lugares especiales de cuidados para esa gente.
En mi sano juicio, creo que en el Gran Santo Domingo solo los hospitales Francisco Moscoso Puello y el Padre Billini poseen espacios con especialistas de la psiquiatría para atender a las personas que padecen de trastornos mentales.
El Ministerio de Salud Pública le urge establecer departamentos en los hospitales públicos de la nación dominicana que les permita a las familias llevar a sus pacientes que padecen dolencias mentales.
Asimismo, pienso que los seguros de salud del país deben incluir en sus ofertas las enfermedades mentales, pues los medicamentos son muy costosos para los familiares adquirirlos para los miembros que viven con alguna condición mental.
Incluso en las calles y parques del país hay personas que deambulan sin rumbo fijo con trastornos mentales. Es un drama que apena mucho, pues son dominicanos que pueden ser sanados de la depresión que tienen.
Lo más triste de toda esa situación que vive la República Dominicana es que sólo tiene 300 psiquiatras ofreciendo servicios, y el país requiere unos mil profesionales de la psiquiatría, y el 85 por ciento está congregado en el Gran Santo Domingo.
No obstante, en la República Dominicana hay más de dos millones de personas que padecen de trastornos mentales, lo que demuestra que el Estado debe desarrollar políticas públicas para revertir esa cifra.
Pido al Estado dominicano que disponga de fondos especiales para que los invierta en el tratamiento de los trastornos mentales, y el país cuenta con una población sana, sin enfermedades mentales.







