¿Alguna vez has sentido que no entienden tu trabajo? ¿Sufres al tener que explicar una y otra vez lo que implica gestionar la reputación? ¿Tienes que explicar que varios de tus indicadores son cualitativos y que mucho de tus resultados se ven a largo plazo? Si tu respuesta es sí, entonces estas sufriendo el síndrome del comunicador corporativo. 

Este articulo recoge el común dolor del género de comunicadores con los que he compartido en diversas actividades y con quienes he desahogado de manera mutua las mismas penas. 

Para muchos somos los que gestionan los bocadillos, hablan bonito, envían los correos y salen en la televisión… Estas concepciones alejadas de la realidad envuelven en una red las reales funciones de un departamento de comunicaciones dentro de una organización y esparcen una falsa idea genérica sobre nuestro importante trabajo. 

Lejos de tener un trabajo sutil y divertido, la realidad es que nuestro involucramiento oportuno y constante dentro de todos, sí, todos los procesos de la organización, se traducen a una gran responsabilidad sin horario, en donde reina la inmediatez. 

Ante este panorama, posicionarnos como un gestor clave y estratégico dentro de la empresa representa un gran reto, pero que, con paciencia, entrega y muchos números, se logra. 

Los números, esa simbología mágica con la que el resto del mundo empresarial habla y con la que nos pueden entender, en primera instancia, pudieran chocar un poco con nuestra naturaleza cualitativa, y la verdad es que por mucho tiempo se ha discutido sobre los resultados cualitativos que ofrecemos en el departamento de comunicaciones, pero solo hay que sentarse a transformar esta valiosa data en números. 

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Impacto, eficiencia, frecuencia y relevancia son algunos de los indicadores frecuentes con los que nos vamos a encontrar, pero qué tal si damos un paso más allá y medimos el Call to action que motiva nuestra comunicación, por ejemplo: “Hemos impactado dos mil colaboradores, de los cuales mil cien asistieron a la actividad y ochocientos compartieron el hashtag asignado para el evento, llegando a su vez a cinco mil cien personas”. 

Es cuestión de sentarse a definir en base a los objetivos propuestos y solicitar la o las herramientas de medición para poder tener resultados transparentes y fiables, ojo, algunos KPI (key performance indicator), para ser considerados, deberán medirse de manera semestral o anual, no todo es friendo y comiendo. 

Empoderarnos y demostrar que nuestra gestión hace la diferencia es una ardua pero gratificante labor, que, sin duda alguna, las empresas con visión tienen en cuenta. 

Es importante acumular experiencia, deseo y pasión, para cuando esas empresas visionarias aparecen en nuestra vida, demos el todo por el todo y transformemos los escenarios a mejor. 

Los comunicadores tenemos las habilidades por excelencia para conectar con nuestros colaboradores y ser la mano derecha del equipo de Gestión Humana. Tenemos la preparación indicada para relacionarnos con nuestros steakholders externos y crear alianzas estratégicas que aporten de gran manera a la organización. 

El rol de los comunicadores juega uno de los papeles más importantes para una compañía, no importa qué tan eficiente sea la producción, o qué tan excelente sea el servicio brindado, ni qué tan preparado sea el talento interno, hasta la excelencia del producto final queda en segundo plano, si por ejemplo hay una crisis. ¿Y quién gestiona crisis?, exacto, nosotros. 

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Empecemos nosotros mismos por valorar lo que hacemos y dejar claro que, más que elegir una linda invitación o enviar una nota de prensa, nosotros conectamos personas, y las personas son las que mueven el mundo. 

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