Una atmósfera vibrante y profesional envolvía el Primer Simposio Iberoamericano de la Comunicación al dar inicio en el salón Ópalo del hotel Embassy Suites by Hilton, con un público diverso, conformado por comunicadores, estrategas de marca, periodistas y líderes de opinión, donde se mostraron las nuevas tendencias y herramientas que la inteligencia artificial (IA) está trayendo al mundo de la comunicación.
La bienvenida de Saraida de Marchena y Marta Quéliz fue cálida, pero cargada de emoción, pues ellas sabían que las conferencias que seguirían serían de altísimo nivel, en una jornada que comenzó con las palabras de apertura de Rosaily Rodríguez, directora de comunicación de la Oficina Gubernamental de Tecnologías de la Información y la Comunicación (OGTIC).
Su discurso fue un llamado a la innovación y a la adaptación. Destacó que la IA no es solo una herramienta más, sino un fenómeno que está transformando radicalmente la forma en que vivimos y nos comunicamos. Su intervención marcó la pauta, creando conciencia de que la inteligencia artificial no es una moda pasajera, sino una realidad con la que todos los profesionales de la comunicación deben familiarizarse para no quedarse rezagados.

El periodismo en la era digital
El primer bloque de aprendizaje del simposio fue la conferencia compartida entre Miguel Franjul, director del Listín Diario, y José Peguero, fundador de EnSegundos.net. Ambos analizaron la evolución del periodismo en la era digital, haciendo énfasis en el desafío constante de mantener la credibilidad y la precisión en un mundo saturado de información.
Franjul describió de manera magistral cómo el auge de las redes sociales ha cambiado el ecosistema mediático, permitiendo la participación directa de los usuarios, pero creando también un reto en la gestión de contenidos fiables y verificados. Su frase, «El periodismo se enfrenta a un mar de contenidos que muchas veces navegan sin brújula», me resonó profundamente, recordándome la importancia del rigor periodístico en estos tiempos.
Por su parte, José Peguero compartió su visión sobre cómo la inteligencia artificial puede ayudar a mejorar la creación de contenidos, pero no sin una dosis de cautela. Recalcó la importancia de mantener la ética como brújula en el uso de estas nuevas tecnologías. Su presentación incluyó herramientas de IA que permiten generar contenido más dinámico y preciso, una mirada al futuro que, a su vez, invita a una reflexión: ¿cómo podemos, como profesionales de la comunicación, balancear la rapidez de la información con la responsabilidad que implica informar? Fue una charla que dejó claro que el futuro del periodismo es híbrido, pero que su esencia seguirá siendo la veracidad y la responsabilidad.
Cuestión de titulares
Una de las ponencias mejor valoradas fue la de Edith Febles, quien impartió una masterclass sobre ‘El Lenguaje de los Titulares’. Su intervención fue de una claridad extraordinaria. Nos recordó que en un mundo hiperconectado, donde la rapidez prima sobre la profundidad, el titular es nuestra primera y, en muchos casos, única oportunidad de captar la atención del lector.
Febles nos mostró cómo cada palabra cuenta, cómo la creatividad y el compromiso con la calidad no deben sacrificarse por la inmediatez. Salí de su charla con una renovada perspectiva sobre la importancia de los titulares, y con ideas claras de cómo aplicarlo en mi trabajo.
Hablando de influencia
El momento sobre el poder de los influencers y su rol en las estrategias de marca también fue un tema de gran interés. Edgar Argüello, consultor y estratega digital, explicó con detalle cómo la IA puede potenciar el impacto de los influencers en la vida de los consumidores, pero también advirtió que la autenticidad debe seguir siendo el eje central de toda estrategia de contenido.
«No se trata de la cantidad de seguidores, sino de la calidad de la conexión que logramos con ellos», mencionó. Este mensaje, en tiempos donde la imagen y la influencia digital son claves, resuena con fuerza en una sociedad que busca cada vez más autenticidad en medio de una sobredosis de información. La IA, según Argüello, puede ser una gran aliada, pero su uso debe ser siempre ético y orientado a mantener la confianza con el público.
La IA como herramienta de crecimiento
Uno de los momentos más donámicos fue la intervención de Emilio Torres, economista español y experto en neuropsicología. Su conferencia, titulada ‘Inteligencia Artificial: ¿Quién tiene la última palabra?’, ofreció una mirada fascinante sobre cómo la tecnología no está aquí para reemplazar el talento humano, sino para potenciarlo.
Torres insistió en que las organizaciones deben ver la IA como una herramienta de crecimiento, que no solo automatiza procesos, sino que permite que las capacidades humanas se eleven a un nuevo nivel. «El verdadero desafío», dijo, «no es implementar la IA, sino reconfigurar la forma en que pensamos y desarrollamos nuestras habilidades». Estas palabras resonaron profundamente en una audiencia que no solo busca avanzar tecnológicamente, sino hacerlo de manera consciente y con propósito.
El llamado a vencer el miedo
El cierre del evento fue memorable con la intervención de la periodista y conferencista internacional María Celeste Arrarás. Su charla fue un llamado a vencer el miedo, tanto en el ámbito personal como profesional. María Celeste, con su característico estilo cercano y auténtico, compartió anécdotas personales que arrancaron sonrisas y reflexiones profundas.
Desde su miedo al agua fría durante sus años como nadadora, hasta los nervios que sintió al debutar en televisión, nos recordó que el miedo siempre estará presente, pero que nunca debe ser un impedimento para lanzarnos a la piscina de la vida. Sus frases «De los cobardes no se ha escrito nada» y «Métele miedo a tus temores para que sepan quién manda», quedaron grabadas en la mente de los asistentes, quienes, entre aplausos, agradecieron la motivación y el empoderamiento que nos dejó.
Al finalizar el simposio, todos compartieron un ameno encuentro con las organizadoras, Marta Quéliz y Saraida De Marchena, quienes, con sonrisas y gratitud, celebraban el éxito de este evento de la comunicación iberoamericana.
La sensación que las embargaba era clara: habían trabajado para entregar una jornada de aprendizaje, donde la innovación, la ética y el futuro de la comunicación se entrelazaron para ofrecernos herramientas tangibles y valiosas.









