La quinta entrega del ciclo de paneles sobre el pensamiento social y político dominicano de la  Escuela de Formación Electoral y del Estado Civil (EFEC), entidad académica de la Junta Central Electoral (JCE),  fue dedicada al cuentista, periodista y educador José Ramón López, nacido en Montecristi, el 3 de febrero de 1866.

La conferencia fue dictada por el crítico literario, poeta, lingüista y periodista Diógenes Céspedes, quien interpretó el pensamiento sociopolítico del ilustre José Ramón López, un intelectual de finales del siglo XIX y principios del  XX, que supo plasmar las vicisitudes por las que pasaba la sociedad dominicana de la época.

La actividad

La actividad estuvo encabezada por Carmen Imbert Brugal, miembro del Pleno de la Junta Central Electoral (JCE) y coordinadora del Consejo Académico de la EFEC, así como por Rosario Graciano de los Santos, también miembro del Pleno de la JCE, y el director de la EFEC, Clodoaldo Mateo Villanueva.

Este ciclo de paneles sobre el pensamiento sociopolítico dominicano es una serie de 12 encuentros con los que la EFEC pretende cumplir su misión de formar a la ciudadanía y fortalecer la cultura cívica y democrática del país.

Sobre el periodista

Sobre José Ramón López  se debe destacar que, desde muy niño sus padres lo llevaron a vivir a Puerto Plata, donde tuvo que trabajar durante su niñez y adolescencia para aliviar la situación económica familiar. Al mismo tiempo que laboraba en oficios de distribuidor de periódicos o aprendiz de impresor, asistía a la escuela primaria y secundaria. No hizo estudios universitarios.

Su oposición a la dictadura de Ulises Heureaux, a quien atacó desde las páginas del periódico El Renovador, le costó la cárcel en 1884. En 1885, después de otro apresamiento, se marchó a Puerto Rico y, posteriormente, a Venezuela a un exilio in-voluntario que se extendió hasta 1887. En Venezuela trabajó como redactor de los periódicos El Tiempo y El Progreso y en República Dominicana fue director de El Dominicano (1909), fundador de El Nacional (1911), redactor de Pluma y Espada (1909) y colaborador del Listín Diario y el El Teléfono.

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Como servidor público ocupó las posiciones de Director la Escuela Normal de Montecristi, Director de Estadística y Senador de la República. Su habilidad para captar la sensibilidad política nacional, mediante el uso de un lenguaje claro, sencillo y anecdótico, así como su talento y su espíritu emprendedor lo convirtieron en el periodista más innovador de su época y en uno de los cuentistas dominicanos más importantes del siglo XIX. También está considerado como unos de más lúcidos pioneros del ensayo histórico y sociológico dominicano. Murió en Santo Domingo el 2 de agosto de 1922.

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