La ciberseguridad está ganando espacio entre las principales prioridades de las empresas latinoamericanas.
Un nuevo estudio de Kaspersky revela que el 79% de las organizaciones de la región planea fortalecer sus capacidades de seguridad de TI durante el próximo año, en un contexto donde la protección de datos y la transformación digital se han convertido en factores estrechamente vinculados.
La investigación, realizada entre 1,800 responsables de la toma de decisiones y especialistas en tecnologías de la información y ciberseguridad de organizaciones de 18 países, muestra que la seguridad informática está dejando de ser percibida únicamente como una barrera frente a los ataques.
Para un número creciente de empresas, se trata también de una inversión estratégica capaz de fortalecer la resiliencia, impulsar la innovación y contribuir a un crecimiento más sostenible.
La protección de datos ocupa el primer lugar entre los principales beneficios que las organizaciones latinoamericanas atribuyen al desarrollo de sus capacidades de ciberseguridad.
El 37% de las compañías consultadas la identifica como el principal valor de fortalecer su función de seguridad de TI, una prioridad que adquiere mayor relevancia en un escenario donde una filtración puede generar pérdidas económicas, interrupciones operativas y daños reputacionales.
La transformación digital amplía los retos de seguridad
La acelerada adopción de servicios en la nube, herramientas de inteligencia artificial y procesos de automatización está transformando la forma en que las organizaciones gestionan su información y sus operaciones. Al mismo tiempo, esta evolución tecnológica amplía los sistemas, accesos y datos que deben ser protegidos.
El 33% de las empresas latinoamericanas identifica como uno de los principales beneficios de la ciberseguridad la posibilidad de adoptar nuevas tecnologías de manera segura, percepción que refleja un cambio en el papel de la seguridad dentro de las organizaciones, especialmente en las grandes empresas, donde el fortalecimiento de estas capacidades comienza a ser considerado una condición necesaria para avanzar en la transformación digital.
Las tecnologías emergentes ofrecen nuevas oportunidades para mejorar la productividad y optimizar procesos, pero también introducen riesgos que evolucionan con rapidez.
La expansión de la superficie de ataque, la aparición de nuevas vulnerabilidades y la dificultad para mantener una supervisión adecuada sobre las herramientas que adoptan los empleados son algunos de los desafíos que enfrentan las organizaciones.
Esta realidad ayuda a explicar por qué la adopción segura de nuevas tecnologías se ha convertido en una prioridad para muchas empresas, incluso por encima de otros objetivos tradicionalmente asociados a la inversión en seguridad informática.
Ciberseguridad y resiliencia financiera
La reducción de riesgos financieros también continúa siendo uno de los principales factores que impulsan la inversión en seguridad de TI.
El 26% de los encuestados en América Latina considera que fortalecer la ciberseguridad contribuye a reducir pérdidas inesperadas y otros riesgos económicos asociados a incidentes digitales.
Asimismo, el 24% considera que prevenir los ciberataques resulta significativamente más valioso que enfrentar sus consecuencias después de que ocurre un incidente. Otro 21% identifica la ciberseguridad como un elemento fundamental para impulsar un crecimiento empresarial más seguro.
La experiencia previa también influye en la manera en que las organizaciones evalúan el valor de estas inversiones.
Las empresas que no experimentaron incidentes de seguridad durante el último año tienden a relacionar la ciberseguridad con una mayor eficiencia operativa y el cumplimiento de los requisitos regulatorios.
En cambio, las organizaciones que sí enfrentaron incidentes otorgan una mayor importancia a la adopción segura de nuevas tecnologías, la reducción de riesgos financieros y los desafíos asociados al error humano. También muestran una mayor preocupación por el impacto de la seguridad sobre su capacidad para mantener una posición competitiva.
“El cambio que estamos viendo es que las empresas ya no están evaluando la ciberseguridad únicamente por su capacidad de detener un ataque, sino por el impacto que puede tener sobre toda la operación. Cuando una organización adopta más servicios en la nube, inteligencia artificial o automatización, también aumenta la cantidad de sistemas, accesos y datos que debe proteger”, comenta Eduardo Chavarro, director para Américas del Equipo de Investigación Global de Respuesta a Incidentes en Kaspersky.
Para el especialista, fortalecer la seguridad desde el inicio permite avanzar en la transformación digital sin convertir cada nueva herramienta en una nueva fuente de riesgo.
“La ciberseguridad comienza entonces a jugar un papel mucho más cercano a la continuidad y sostenibilidad del negocio”, añade.
El informe recomienda integrar la seguridad desde el inicio de los proyectos de transformación digital, revisar periódicamente los accesos y permisos dentro de las organizaciones y proporcionar a los equipos de seguridad información actualizada sobre las amenazas para mejorar la detección y respuesta ante incidentes.
También plantea la importancia de contar con soluciones que permitan proteger los sistemas en tiempo real, mejorar la visibilidad de las amenazas y fortalecer las capacidades de investigación y respuesta.
La tendencia refleja un cambio de perspectiva en el mundo empresarial y, a medida que las compañías incorporan inteligencia artificial, servicios en la nube y automatización en sus operaciones, la pregunta ya no será únicamente cómo protegerse de un posible ataque.
La ciberseguridad comienza a consolidarse como una condición para innovar, mantener la continuidad operativa y sostener el crecimiento en un entorno digital cada vez más complejo.







