La inteligencia artificial (IA) está transformando la operación de los Centros de Operaciones de Seguridad (SOC), al permitir automatizar tareas, acelerar el análisis de alertas y mejorar la capacidad de respuesta ante incidentes.
Para las empresas de tecnología que evalúan invertir en este tipo de infraestructura, estas capacidades también pueden modificar la viabilidad económica y técnica de sus operaciones.
Una investigación de Kaspersky señala que el 97 % de las empresas en América Latina planea incorporar inteligencia artificial en sus operaciones de seguridad, especialmente dentro de sus SOC.
La tendencia refleja una demanda creciente y abre oportunidades para las compañías tecnológicas que buscan ampliar sus servicios de ciberseguridad y desarrollar ofertas de mayor valor.
Un SOC requiere tecnología, procesos, personal especializado y capacidad para gestionar información proveniente de múltiples fuentes de manera permanente. A medida que aumenta el número de organizaciones atendidas, mantener esta operación puede requerir mayores recursos.
La integración de IA en herramientas de monitoreo, detección, respuesta e inteligencia de amenazas permite correlacionar eventos, enriquecer información y ejecutar procedimientos previamente establecidos. Esto ayuda a reducir la dependencia de aumentar proporcionalmente el número de analistas ante un mayor volumen de alertas.
De esta manera, los especialistas pueden dedicar más tiempo a la investigación de incidentes complejos, el análisis de riesgos y la elaboración de recomendaciones, mientras las tareas repetitivas son apoyadas mediante automatización.
Expectativas sobre el uso de IA
Los datos de Kaspersky muestran que el 58 % de las organizaciones en América Latina espera que la IA fortalezca la detección de amenazas mediante el análisis automatizado de datos. Además, el 44 % busca automatizar escenarios de respuesta ante incidentes, el 43 % espera reducir las tareas rutinarias y el 40 % apunta a aumentar la precisión mediante la disminución de falsos positivos.
La tecnología también puede facilitar una evaluación más precisa del desempeño de un SOC.
El registro y análisis continuo de las operaciones permite identificar demoras, detectar oportunidades de mejora y determinar si los procesos cumplen con los niveles de servicio establecidos.
Entre los indicadores que pueden ser monitoreados se encuentran el tiempo medio de análisis de una alerta (MTTA), el tiempo medio de respuesta (MTTR) y, cuando el SOC presta servicios a terceros, el tiempo de comunicación y coordinación con la organización atendida (MTTC).
“Para una empresa de tecnología que evalúa invertir en un SOC, la inteligencia artificial aporta algo fundamental: la posibilidad de convertir el desempeño de la operación en resultados visibles y medibles”, afirmó Dwayne Porr, Director de Ventas Enterprise para la región Norte de Latinoamérica en Kaspersky.
Según el ejecutivo, esta trazabilidad permite conocer los tiempos de análisis, respuesta y comunicación de los incidentes, además de identificar oportunidades de mejora y respaldar decisiones sobre el crecimiento de las operaciones.
Hacia un SOC más escalable
Kaspersky recomienda que las empresas definan una hoja de ruta antes de implementar un SOC, con objetivos, procesos, responsabilidades y capacidades claramente establecidos. También plantea apoyarse en servicios de consultoría durante la implementación o el fortalecimiento de operaciones existentes.
Entre las herramientas mencionadas por la compañía se encuentra Kaspersky SIEM, que incorpora capacidades de IA para recopilar, analizar y almacenar registros de la infraestructura tecnológica, así como enriquecerlos con contexto e inteligencia de amenazas. La solución incorporó recientemente una capacidad basada en IA para identificar señales de secuestro de bibliotecas dinámicas (DLL hijacking).
Kaspersky también recomienda soluciones de su línea Kaspersky Next, con tecnologías EDR y XDR para protección, investigación y respuesta, y Kaspersky Threat Intelligence, que proporciona información contextual para la gestión de incidentes y cuenta con capacidades de búsqueda de inteligencia de fuentes abiertas (OSINT) mejoradas con IA.
La incorporación de estas tecnologías apunta a que los SOC puedan crecer con mayor eficiencia, mantener una atención más consistente y ofrecer servicios de ciberseguridad capaces de responder a una demanda cada vez mayor.







