La adopción de IA avanza en América Latina, pero su impacto económico sigue siendo limitado. Especialistas plantean democratizar el acceso tecnológico, fortalecer el talento humano y garantizar una implementación transparente e inclusiva.

La expansión de la inteligencia artificial (IA) está transformando la manera en que las organizaciones innovan, toman decisiones y desarrollan nuevos productos y servicios. Sin embargo, el desafío para América Latina no consiste únicamente en acelerar su adopción, sino en conseguir que sus beneficios lleguen a más empresas, comunidades y personas, sin profundizar las desigualdades existentes.

El estudio América Latina en la era de la inteligencia: Una nueva vía para el crecimiento, presentado por el Foro Económico Mundial en enero de 2026, señala que solo el 23 % de las organizaciones latinoamericanas encuestadas está generando valor económico mediante el uso de IA, mientras que apenas un 6 % reporta una creación de valor significativa. Estas cifras reflejan la distancia entre incorporar nuevas herramientas y traducirlas en resultados concretos.

La adopción crece en áreas como la atención al cliente y la ingeniería de software, pero persisten obstáculos relacionados con la infraestructura digital, la disponibilidad de recursos tecnológicos y la formación especializada. Estas diferencias pueden limitar la capacidad de determinadas empresas y comunidades para aprovechar las oportunidades de la transformación digital.

América Latina ante una adopción desigual

El Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA 2025), elaborado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA), identifica avances en la adopción de esta tecnología en Centroamérica y el Caribe.

Según los datos citados en el documento, Costa Rica avanzó cuatro posiciones en un año y El Salvador escaló seis. Panamá figura entre los seis países latinoamericanos con mayor adopción de inteligencia artificial generativa, junto con República Dominicana.

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Este avance regional plantea una oportunidad para impulsar la innovación, pero también exige atender las diferencias en las capacidades digitales de cada país. La disponibilidad de tecnología, por sí sola, no garantiza que sus beneficios se distribuyan de manera equitativa ni que las organizaciones puedan incorporarla de forma sostenible.

Martha Ardila, country manager de Red Hat para Centroamérica y el Caribe, considera que la inteligencia artificial puede democratizar el acceso al conocimiento y acelerar la innovación si su desarrollo se apoya en principios de apertura, colaboración y confianza.

Desde esta perspectiva, las organizaciones necesitan plataformas flexibles que les permitan crear soluciones adaptadas a sus necesidades, evitar dependencias tecnológicas restrictivas y ampliar la participación de distintos actores en el ecosistema digital.

Cuatro pilares para una IA más inclusiva

La adopción empresarial de inteligencia artificial requiere una estrategia que trascienda la incorporación de herramientas y contemple tanto las capacidades humanas como las implicaciones sociales de esta tecnología.

Uno de los primeros elementos es democratizar el acceso tecnológico mediante herramientas abiertas e interoperables que faciliten el desarrollo y la implementación de soluciones sin depender exclusivamente de entornos cerrados o costosos.

El segundo consiste en fortalecer el talento humano. La formación continua y el desarrollo de competencias digitales son fundamentales para que los trabajadores puedan colaborar con sistemas de IA, comprender sus resultados y aprovechar sus posibilidades en distintas actividades profesionales.

También resulta necesario garantizar la transparencia y la supervisión humana. La inteligencia artificial puede apoyar el análisis y la toma de decisiones, pero las organizaciones deben mantener mecanismos de revisión, responsabilidad y control sobre su utilización.

El cuarto pilar es construir ecosistemas colaborativos. La cooperación entre gobiernos, universidades, empresas y comunidades tecnológicas puede contribuir al desarrollo de estándares compartidos y a la creación de soluciones que respondan a necesidades sociales y productivas.

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Estos principios cobran especial importancia en regiones donde las diferencias de conectividad, educación y acceso a recursos pueden convertirse en barreras para participar plenamente en la economía digital.

Tecnología abierta para ampliar oportunidades

Red Hat promueve este enfoque mediante soluciones empresariales de código abierto orientadas al desarrollo, entrenamiento e implementación de modelos de inteligencia artificial en entornos híbridos y multinube.

Entre sus herramientas figura Red Hat OpenShift AI, una plataforma que permite gestionar aplicaciones y modelos de IA con flexibilidad y escalabilidad en distintos entornos tecnológicos. Su propuesta busca facilitar que las organizaciones adapten estas soluciones a sus necesidades operativas.

Ardila sostiene que el futuro de la inteligencia artificial no dependerá únicamente de la capacidad de procesamiento o de la sofisticación de los modelos, sino también de la posibilidad de extender sus beneficios a una mayor cantidad de personas.

La discusión sobre IA, por tanto, comienza a incorporar una pregunta central para el desarrollo regional: cómo convertir el avance tecnológico en oportunidades económicas y sociales más amplias. Para América Latina, el reto será combinar innovación, capacitación, colaboración y responsabilidad para que la transformación digital no reproduzca las desigualdades que pretende ayudar a superar.

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