Entumecimiento y hormigueo:
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El entumecimiento y la sensación de hormigueo son síntomas frecuentes que muchas veces desaparecen al cambiar de posición, pero cuando persisten, empeoran o aparecen junto con debilidad y problemas de equilibrio pueden estar relacionados con alteraciones de los nervios que requieren evaluación médica.

Megan Everson, neurocirujana y especialista en columna vertebral del Sistema de Salud de Mayo Clinic en Eau Claire, Wisconsin, explica que estas sensaciones pueden aparecer cuando un nervio está dañado, comprimido o irritado. En algunos casos, el propio nervio deja de funcionar correctamente, una condición conocida como neuropatía; en otros, la presión puede producirse en la columna vertebral o en el trayecto de los nervios hacia brazos y piernas.

Los nervios pueden comprimirse en diferentes puntos. Cuando la presión ocurre dentro del canal vertebral puede estar relacionada con la estenosis espinal, mientras que una compresión más localizada puede provocar afecciones como el síndrome del túnel carpiano.

La diabetes constituye una de las causas frecuentes de daño nervioso. La neuropatía diabética suele comenzar en los pies y puede provocar entumecimiento, hormigueo o ardor en ambos lados del cuerpo, con una distribución que puede asemejarse a la forma de unos calcetines o guantes.

También existen otras posibles causas, entre ellas deficiencias de vitaminas, enfermedad renal, consumo excesivo de alcohol, exposición a determinadas toxinas y algunos medicamentos, incluidos ciertos fármacos utilizados en quimioterapia.

El estrés y la ansiedad también pueden desencadenar estas sensaciones. “Durante los períodos de estrés, algunas personas respiran más rápido de lo habitual, lo que puede provocar hormigueo alrededor de la boca o en las manos. Los ataques de pánico también pueden causar estas sensaciones”, señala Everson.

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La especialista recomienda consultar al equipo médico cuando el entumecimiento o el hormigueo se vuelven constantes, aumentan con el tiempo o interfieren con las actividades cotidianas. La presencia simultánea de dolor, debilidad, problemas de equilibrio o dificultad para caminar también justifica una evaluación.

Cuando el síntoma requiere atención inmediata

No todos los episodios tienen la misma urgencia. El entumecimiento que aparece de manera repentina en un lado de la cara, un brazo o una pierna, especialmente si está acompañado de debilidad, puede ser una señal de accidente cerebrovascular y requiere atención médica de emergencia inmediata.

También es necesario acudir a urgencias cuando aparece entumecimiento en la ingle o la zona genital, particularmente si se presenta junto con dificultad para controlar la vejiga o los intestinos, problemas para orinar o debilidad en las piernas. De acuerdo con Everson, esta combinación puede indicar una lesión grave de la médula espinal.

Cuando los síntomas requieren una evaluación, el profesional de salud suele comenzar con preguntas sobre cuándo aparecieron, qué factores los mejoran o empeoran y si están acompañados de otros signos, como dolor o pérdida de fuerza. La exploración física permite valorar el funcionamiento de los nervios y los músculos.

Dependiendo de los hallazgos, pueden solicitarse estudios adicionales, como radiografías, ecografías o resonancias magnéticas para identificar alteraciones estructurales alrededor de los nervios. Las pruebas de conducción nerviosa y la electromiografía también pueden ayudar a determinar cómo están transmitiendo las señales los nervios.

El tratamiento depende de la causa. En episodios leves relacionados con una postura, cambiar de posición, corregirla o mover suavemente la extremidad afectada puede ser suficiente. Cuando los síntomas son persistentes, la fisioterapia puede contribuir a mejorar la fuerza, movilidad y función.

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En otros casos pueden utilizarse medicamentos para controlar el dolor neuropático, inyecciones destinadas a reducir la inflamación alrededor de nervios comprimidos o cirugía cuando la compresión es grave. Algunas condiciones pueden mejorar con tratamiento, mientras que otras, como la neuropatía diabética, pueden ser permanentes y requieren controlar los síntomas y prevenir un mayor daño.

“Si los síntomas persisten, empeoran, interfieren con su vida cotidiana o aparecen junto con debilidad o con otros síntomas preocupantes, no los ignore”, advierte Everson. La evaluación temprana permite buscar la causa del problema y determinar el tratamiento correspondiente.

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