“Irazú Akeyra tenía la razón: yo no regresaría”. Con esta frase comienza ‘Yo solo quería una beca’, la segunda novela de la escritora dominicana Biencar Pilod Luciano.
Desde sus primeras páginas, la obra se adentra en el conflicto de partir en busca de una vida diferente y descubrir que todo regreso, incluso aquel que solo existe en la imaginación, ocurre desde una identidad transformada.
Publicada en España por Grupo Editorial Círculo Rojo, la novela circula en más de 4,000 librerías españolas y está disponible en formato físico y digital para lectores de República Dominicana, Estados Unidos y otros mercados.
Con esta publicación, Pilod Luciano fortalece una trayectoria literaria construida desde la diáspora y amplía la presencia de voces dominicanas en el mercado editorial internacional.
Nacida en Santiago de los Caballeros y radicada en Estados Unidos, la autora construye una narrativa alimentada por vivencias propias y cercanas, transformadas a través de la ficción.
Su nueva obra explora temas como la identidad, la ambición, el desarraigo y las decisiones que acompañan la búsqueda de libertad, incluso cuando esa libertad implica enfrentarse a consecuencias inesperadas.
La historia sigue a una joven dominicana que convierte su desempeño académico en una oportunidad para comenzar una vida nueva. Sin embargo, al emigrar descubre que alcanzar la meta no resuelve necesariamente todas las preguntas.
Desde la distancia, comienza a reconocer el valor de aquello que dejó atrás mientras enfrenta las renuncias, contradicciones y desafíos de la realidad que eligió construir.
En ese sentido, la beca trasciende su significado académico para convertirse en una metáfora de cualquier objetivo sobre el que una persona haya depositado sus expectativas: un título universitario, una carrera profesional, una visa, un matrimonio, la estabilidad económica o la posibilidad de comenzar de nuevo.
“La beca podría ser cualquier meta que en algún momento idealizamos, buscamos y logramos. Representa eso que nos hace mirar en retrospectiva y reevaluar nuestras elecciones con la claridad que proporcionan el tiempo y la experiencia. También nos enseña a disfrutar el camino, en lugar de obsesionarnos con un destino que puede ser muy distinto de lo que esperábamos”, explica Biencar Pilod Luciano.
La propuesta visual de la novela también dialoga con esa reflexión. La portada, creada por la ilustradora dominicana Caro López Corominas, presenta la palabra “beca” tachada y sustituida a mano por “vida”. El gesto transforma el título en una declaración sobre la distancia que puede existir entre lo que soñamos conquistar y la experiencia que finalmente construimos al conseguirlo.
Una escritura marcada por la diáspora
Pilod Luciano sitúa su identidad literaria en el cruce de la filosofía del yo, la narrativa femenina y el realismo social latinoamericano. Su escritura se interesa por las relaciones humanas y por la manera en que las experiencias modifican la percepción que cada persona tiene de sí misma.
Entre sus referentes reconoce a Elena Ferrante, por su tratamiento de la identidad femenina y las relaciones interpersonales, así como al escritor dominicano Dan-el Padilla Peralta, cuya obra explora las contradicciones y zonas menos visibles del llamado sueño americano.
“Publicar como escritora dominicana desde la diáspora es un privilegio que asumo con mucho compromiso. El arte es una plataforma para la visibilización, el debate y la crítica constructiva. Como autora con acceso a un mercado internacional, siento que debo aprovecharla”, afirma.
Ese compromiso tiene también una dimensión personal y familiar. La autora reside en Estados Unidos junto a su familia y procura que sus hijos, criados en un entorno multicultural, mantengan una relación cercana con sus raíces dominicanas. En su literatura, República Dominicana continúa siendo un territorio de origen, memoria y referencia emocional.
Seis años después de Ipseidades
‘Yo solo quería una beca’ llega seis años después de Ipseidades, la primera novela de Pilod Luciano, con la que logró conectar con lectores y clubes de lectura en distintos países.
La distancia entre ambas publicaciones respondió, según explica, a una decisión personal de reducir la presión que acompañó su debut y recuperar el disfrute del proceso creativo sin convertir la publicación en la única medida del éxito.
“Esta vez no tenía nada que demostrar. Ya lo había hecho antes. Quería disfrutar el proceso y detenerme en cada personaje, cada escena, cada palabra y cada capítulo”, señala.
Como parte de esa búsqueda, la escritora realizó a mano el primer borrador completo de la novela, una práctica que le permitió concentrarse en una sola historia y desarrollar una relación más cercana con el lenguaje. Aunque la nueva obra dialoga con el universo de Ipseidades, puede leerse de manera independiente.
Para la autora, la conexión entre ambos libros no está determinada por una secuencia cronológica, sino por los procesos emocionales que atraviesan sus personajes.
“Mis libros no están definidos por el tiempo de una forma cronológica, sino por procesos”, explica. “Están escritos, pero no todo está dicho”.
La novela está disponible en formato físico y digital a través de Amazon y su distribución en Latinoamérica incluye la plataforma Buscalibre, además de su circulación en más de 4,000 librerías de España.







