Un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), basado en más de 90,000 reseñas de usuarias de 20 aplicaciones, advierte sobre riesgos para la privacidad, recomendaciones médicas cuestionables y posibles vulneraciones de los derechos reproductivos.
El uso de aplicaciones móviles para controlar la menstruación, la fertilidad, el embarazo y otras etapas de la salud femenina continúa expandiéndose. Estas herramientas, agrupadas bajo el concepto de femtech, ofrecen alternativas accesibles para el seguimiento del ciclo menstrual, la planificación familiar y la anticoncepción. Sin embargo, la recopilación de información íntima plantea interrogantes sobre la protección de los datos personales, la fiabilidad de las recomendaciones y el uso que las empresas pueden dar a esta información.
La industria femtech fue valorada en 45,600 millones de dólares en 2025 y las proyecciones apuntan a que superará los 100,000 millones de dólares en 2033. Este crecimiento refleja el interés por las tecnologías aplicadas a la salud femenina, pero también aumenta la necesidad de establecer garantías que protejan a las usuarias frente a posibles prácticas comerciales abusivas y deficiencias en la gestión de sus datos.
La preocupación ocupa un lugar central en una investigación de Luana Mathias Souto, investigadora del grupo GenTIC de la UOC, y Jörg Müller, también integrante de ese equipo. El estudio, titulado Data Protection, Privacy and Reproductive Rights in Femtech: Evidence from Play Store User Reviews, fue publicado en la revista Sexuality Research and Social Policy y examina las experiencias de las usuarias con estas plataformas desde la perspectiva de la privacidad y los derechos reproductivos.
«El reglamento no prevé la perspectiva de género y no incluye cuestiones sobre derechos reproductivos y de privacidad de las usuarias, las cuales se quedan sin una cobertura legal al usarlas», explica Mathias Souto al referirse a las limitaciones que identifica en el marco normativo vigente.
Aunque el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018 de protección de datos personales y garantía de los derechos digitales, en España, establecen mecanismos de protección, la investigadora advierte que distintos estudios han detectado incumplimientos legales en aplicaciones de esta categoría. El problema, por tanto, no se limita a la información que las usuarias deciden compartir, sino que también abarca las condiciones en que se recopila, procesa y utiliza.
Más de 90,000 reseñas revelan inquietudes de las usuarias
Para examinar estas experiencias, los investigadores analizaron más de 90,000 reseñas publicadas en Google Play durante 2025 sobre 20 aplicaciones de salud femenina. Entre ellas figuran Clue, Flo, Pregnancy+, Glow, Period Calendar, Oura, OvuView, Stardust, Ovia, WomanLog, Maya, Premom, Natural Cycles, Kindara, FEMM, My Calendar, ReadYourBody, Drip, Garmin y Zepp.
La selección se basó en factores como el volumen de descargas, la relevancia y la visibilidad de las plataformas. El equipo utilizó un método de modelado estructural de temas, conocido como STM, una técnica estadística de procesamiento del lenguaje natural que permite identificar patrones temáticos en grandes cantidades de texto y relacionarlos con variables como las valoraciones de las aplicaciones.
El análisis abordó cuestiones médicas, seguridad de los datos, prácticas comerciales, diversidad e inclusión, relaciones interpersonales y aspectos tecnológicos. También incorporó una evaluación cualitativa de las preocupaciones relacionadas con la privacidad y los derechos reproductivos.
Entre los hallazgos destacan los testimonios de mujeres que reportaron embarazos no deseados pese a seguir las indicaciones de las aplicaciones, así como experiencias con recomendaciones médicas percibidas como inseguras, inexactas o intrusivas.
«En algunos casos, las recomendaciones generadas por las aplicaciones contradicen directamente el consenso médico establecido, incluso en temas delicados, como la atención tras un aborto espontáneo», señala Mathias Souto.
Estas experiencias ponen de relieve la importancia de distinguir entre las herramientas digitales de seguimiento y la atención sanitaria profesional. Una aplicación puede facilitar el registro de síntomas y ciclos, pero sus estimaciones y recomendaciones no deben considerarse automáticamente equivalentes a una evaluación clínica, especialmente cuando se trata de decisiones que afectan la salud reproductiva.
Privacidad, vigilancia algorítmica y derechos reproductivos
La sensibilidad de los datos recopilados añade otra dimensión al problema. La información sobre ciclos menstruales, embarazos, fertilidad y pérdidas gestacionales puede revelar aspectos íntimos de la vida de una persona. Si se gestiona sin garantías suficientes, podría exponer a las usuarias a usos comerciales no deseados o a consecuencias que trascienden el ámbito sanitario.
La investigación también identifica un contexto de creciente desconfianza hacia estas herramientas, en medio de cambios jurídicos relacionados con el aborto en Estados Unidos y otros países. Según Mathias Souto, algunas usuarias temen que los datos almacenados en estas plataformas puedan utilizarse como pruebas en procesos judiciales.
Estas preocupaciones forman parte del proyecto THELMA (Reproductive Health under Algorithm Surveillance), impulsado por la UOC para investigar las repercusiones de la vigilancia algorítmica sobre la salud reproductiva y el papel de la industria femtech en el tratamiento de esta información.
El desafío consiste en aprovechar las posibilidades que ofrece la tecnología sin dejar desprotegida la intimidad de quienes la utilizan. Para ello, resulta fundamental que las usuarias conozcan qué información comparten, con qué finalidad se procesa y cuáles son las condiciones para su conservación o eliminación, además de revisar las políticas de privacidad antes de registrarse.
El crecimiento de las aplicaciones de salud femenina exige, en definitiva, que la innovación avance junto con la transparencia, la evidencia científica y la protección efectiva de los derechos reproductivos. La facilidad de acceso no debería sustituir las garantías de privacidad ni convertir información íntima en un recurso cuyo uso las usuarias no puedan comprender o controlar.






