Cada año se registran alrededor de 10 millones de nuevos casos de demencia en el mundo. Los especialistas advierten que el temor al diagnóstico y al rechazo social puede retrasar la atención oportuna.
El estigma asociado al Alzheimer continúa siendo una barrera para la detección temprana y el acceso al acompañamiento que necesitan los pacientes y sus familias. En el marco del Mes Mundial del Alzheimer, celebrado cada septiembre, especialistas hacen un llamado a promover la empatía, combatir los prejuicios y reconocer la importancia de un diagnóstico oportuno para preservar la autonomía y la calidad de vida de quienes viven con esta enfermedad.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos de demencia en el mundo. Entre el 60 % y el 70 % de las personas con esta condición tienen Alzheimer, una enfermedad que afecta la memoria, el pensamiento y la capacidad para realizar actividades cotidianas.
La organización Alzheimer’s Disease International advierte que millones de personas viven con demencia sin contar con un diagnóstico formal o sin recibir el apoyo necesario después de conocer su condición. Esta realidad plantea desafíos para los sistemas de salud y las familias, especialmente porque identificar la enfermedad a tiempo puede facilitar el acceso a la atención, los tratamientos disponibles y los recursos de apoyo.
“El temor al resultado y al estigma que pueda tener la sociedad sobre esta afección” puede llevar a algunas personas a retrasar la detección y el tratamiento, señaló el doctor Pablo Corella, gerente médico de Psiquiatría de Adium Centroamérica y el Caribe. El especialista subrayó la necesidad de comprender que los pacientes son personas que requieren atención, respeto y acompañamiento, más allá de su diagnóstico.
La prevención también comienza con los factores de riesgo
Además de impulsar el diagnóstico temprano, los especialistas destacan la importancia de atender los factores que pueden aumentar el riesgo de desarrollar demencia. En julio de 2026, la OMS publicó nuevas directrices sobre la reducción del riesgo cognitivo y la demencia, en las que señala que hasta un 45 % del riesgo podría prevenirse o retrasarse mediante intervenciones sobre factores modificables.
Entre estos se encuentran el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, la inactividad física, el aislamiento social, la contaminación atmosférica, la hipertensión y la diabetes. También se han identificado otros factores relevantes, como la pérdida auditiva, la obesidad, el colesterol LDL elevado y la pérdida de visión no tratada.
La Comisión Lancet ha destacado que abordar estos factores a lo largo de la vida puede contribuir a reducir el riesgo de demencia. Por ello, la prevención requiere tanto hábitos saludables como el acceso a servicios de salud que permitan identificar y tratar oportunamente las condiciones asociadas.
Los cambios cerebrales pueden comenzar años antes
El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que daña y destruye progresivamente las células nerviosas, afectando funciones como la memoria, el lenguaje y el pensamiento. Según explicó Corella, las investigaciones científicas indican que algunos cambios cerebrales relacionados con la enfermedad pueden comenzar 20 años o más antes de que aparezcan los primeros síntomas.
Este período refuerza la importancia de la investigación, la atención médica y la orientación a pacientes y familiares. Sin embargo, el diagnóstico debe ser realizado por profesionales de la salud, a partir de una evaluación adecuada, y no únicamente por la presencia de olvidos u otros síntomas aislados.
La campaña mundial de concienciación pone el foco en que una detección temprana puede facilitar el acceso a la atención y al apoyo necesario, además de ayudar a las personas con demencia y a sus cuidadores a planificar el futuro y mantener la independencia durante más tiempo.
Derribar el estigma implica hablar de la enfermedad sin prejuicios, buscar orientación médica ante señales de alerta y construir entornos familiares y sociales que favorezcan la comprensión. El Alzheimer representa un desafío sanitario y humano que exige información confiable, prevención y acompañamiento, sin reducir la identidad de quienes lo viven a una condición médica.







