Estudio dominicano relaciona la microbiota con el deterioro cognitivo

Un estudio desarrollado por investigadores de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) identificó diferencias en la composición de la microbiota intestinal de personas con enfermedad de Alzheimer, deterioro cognitivo leve y adultos cognitivamente sanos.

La investigación, liderada por el geriatra Martín Medrano, constituye la primera caracterización de este tipo realizada con población dominicana.

El trabajo fue desarrollado junto con la Clínica Corominas y la empresa española Darwin Bioprospecting Excellence. Sus resultados fueron publicados en la revista científica “Dementia & Neuropsychologia”.

Una muestra de 88 adultos mayores

Estudio dominicano relaciona la microbiota con el deterioro cognitivoLos investigadores analizaron muestras de 88 personas de 60 años o más, distribuidas entre pacientes con Alzheimer, personas con deterioro cognitivo leve y participantes sin alteraciones cognitivas.

Las muestras fueron estudiadas mediante secuenciación del gen 16S del ARN ribosomal, una técnica empleada para identificar y comparar los microorganismos presentes.

Aunque no se observaron diferencias significativas en la diversidad bacteriana general entre los grupos, el equipo encontró variaciones en microorganismos específicos.

Los participantes con Alzheimer y deterioro cognitivo leve presentaron una mayor abundancia de géneros como Bilophila, Odoribacter y Parabacteroides, junto con una menor presencia de Mitsuokella y Eubacterium ruminantium.

Estos resultados muestran una asociación estadística y no permiten determinar si las alteraciones de la microbiota contribuyen al deterioro cognitivo o aparecen como consecuencia de la enfermedad.

La alimentación también mostró asociaciones

El estudio exploró la posible relación entre los hábitos alimentarios y la presencia de determinados microorganismos.

El consumo de mango, lechuga y zanahoria se relacionó con variaciones en algunas bacterias intestinales. También se observaron asociaciones diferentes entre quienes consumían con mayor frecuencia longaniza y otros alimentos ultraprocesados.

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Los investigadores advirtieron que estos hallazgos no prueban que un alimento específico pueda prevenir, causar o curar la enfermedad de Alzheimer.

Evidencia sobre una población poco estudiada

Medrano destacó que buena parte de la evidencia científica sobre la microbiota y el Alzheimer procede de estudios realizados en Europa, Asia y Estados Unidos.

“Nuestro estudio demuestra que la población dominicana posee características propias que deben investigarse y que la alimentación, el ambiente y otros factores regionales podrían influir en la salud cerebral a través de la microbiota intestinal”, expresó.

En el proyecto participaron además Mar Pacheco Herrero, Zunilda Borges, Johan de la Rosa Laureano, Jesabelle Domínguez García, Ruth Gil Ventura y Gelanys Castro Tejada.

Los autores plantean que la microbiota podría llegar a utilizarse como una herramienta complementaria para estudiar el riesgo de deterioro cognitivo. Sin embargo, señalan que se necesitan investigaciones longitudinales y análisis más amplios antes de considerar aplicaciones preventivas, diagnósticas o terapéuticas.

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