La muerte súbita cardíaca continúa siendo uno de los principales desafíos de la medicina cardiovascular debido a su aparición inesperada y a la rapidez con la que puede evolucionar.
Ante este escenario, el diagnóstico temprano y la identificación de pacientes con alto riesgo resultan determinantes para establecer estrategias de prevención y tratamiento.
La Sociedad Dominicana de Cardiología, a través de su Consejo de Electrofisiología, emitió recientemente una Declaración de Posición sobre el uso responsable del Desfibrilador Cardioversor Implantable (ICD, por sus siglas en inglés) para la prevención de la muerte súbita cardíaca en República Dominicana.
El documento recoge recomendaciones basadas en evidencia científica internacional y adaptadas al contexto nacional, con orientaciones sobre los escenarios clínicos en los que puede considerarse el uso del dispositivo, la necesidad de una evaluación especializada y aspectos relacionados con su sostenibilidad económica.
Tecnología para responder ante una emergencia
El ICD es un dispositivo de pequeño tamaño que se implanta debajo de la piel, generalmente en la parte superior del pecho, y que se conecta al corazón mediante uno o más electrodos. Su función es vigilar de manera continua la actividad eléctrica cardíaca y detectar determinadas arritmias ventriculares potencialmente mortales.
Cuando identifica una alteración que puede comprometer la vida del paciente, el dispositivo puede administrar automáticamente una terapia para restablecer el ritmo cardíaco. Esta capacidad permite que la intervención se produzca sin depender de que otra persona detecte el episodio y actúe de inmediato.
A diferencia de un desfibrilador externo, que requiere la intervención de terceros durante una emergencia, el ICD permanece activo de forma permanente y puede responder ante un evento mientras el paciente duerme, trabaja o realiza sus actividades cotidianas.
Sin embargo, la implantación de este dispositivo no está indicada para todas las personas. Su utilización forma parte de las estrategias recomendadas por las principales guías internacionales de cardiología y electrofisiología para pacientes que cumplen criterios clínicos específicos.
La decisión corresponde al médico especialista, quien debe valorar de manera individual el riesgo de cada paciente, sus antecedentes y sus condiciones clínicas antes de recomendar la terapia.
Además del componente clínico, la Declaración de Posición incorpora consideraciones económicas. De acuerdo con los análisis de evaluación económica adaptados al contexto dominicano citados en el documento, el ICD puede representar una alternativa costo-efectiva cuando se utiliza de acuerdo con las indicaciones clínicas establecidas.
Diagnóstico y prevención como ejes
Para los especialistas, la tecnología debe estar acompañada de estrategias que permitan reconocer oportunamente a las personas con mayor riesgo de sufrir una arritmia potencialmente fatal.
“La muerte súbita cardíaca sigue representando un importante reto para los sistemas de salud. Hoy existen tecnologías respaldadas por evidencia científica que permiten intervenir de manera oportuna en pacientes con alto riesgo. Sin embargo, tan importante como la innovación tecnológica es fortalecer el diagnóstico temprano y ampliar el conocimiento sobre las opciones terapéuticas disponibles”, afirmó el doctor Reynie Leonel Reinoso Gonell, cardiólogo y electrofisiólogo y presidente del Consejo de Electrofisiología.
La posición de la Sociedad Dominicana de Cardiología busca contribuir, además, a una mayor educación médica y divulgación científica sobre la prevención de la muerte súbita y las alternativas disponibles para pacientes que presentan un riesgo elevado.
En este escenario, la combinación de evaluación especializada, diagnóstico temprano y acceso a terapias respaldadas por evidencia se plantea como una vía para fortalecer la prevención cardiovascular. Para los pacientes que cumplen los criterios establecidos, dispositivos como el ICD pueden ofrecer una respuesta automática ante determinados eventos críticos y convertirse en una herramienta relevante dentro de su estrategia de protección cardiovascular.







