Hay noticias que informan y otras que invitan a detenerse a pensar y la despedida de la edición impresa de El Nacional, después de casi seis décadas de circulación, pertenece a las segundas.
La última edición impresa de El Nacional no representa la derrota del periódico ni el triunfo de la tecnología, representa la decisión de evolucionar para seguir existiendo en un escenario distinto al que le vio nacer hace casi sesenta años… y esa capacidad de transformarse, lejos de ser una renuncia, es probablemente una de las mayores fortalezas que puede tener un medio de comunicación.
La vida está hecha de comienzos y finales, se abren puertas mientras otras se cierran, nacen proyectos, cumplen su propósito y se transforman porque nada permanece exactamente igual porque el tiempo, la sociedad y las personas evolucionan constantemente.
Resistirse al cambio es, muchas veces, quedarse contemplando un pasado que ya no volverá.
Los medios de comunicación no escapan a esa realidad, quienes hemos vivido el periodismo durante las últimas décadas hemos sido testigos de una de las transformaciones más profundas de nuestra historia profesional.
Vimos llegar internet cuando parecía una curiosidad tecnológica, aprendimos a convivir con los portales digitales, luego con las redes sociales, con los teléfonos inteligentes, con el video, el pódcast, los boletines, el periodismo de datos y, ahora, con la inteligencia artificial.
Cada innovación fue recibida con dudas, entusiasmo o resistencia; sin embargo, todas terminaron modificando la forma de ejercer el oficio.
El verdadero valor de la profesión
Algunos formatos desaparecieron, otros nacieron y muchos se reinventaron, pero el periodismo nunca dejó de ser periodismo porque el verdadero valor de esta profesión jamás ha estado en el soporte sobre el que se imprime una noticia.
Aunque muchos piensen lo contrario, el verdadero valor nunca ha estado únicamente en el papel, como hoy tampoco está solamente en una pantalla. Su fortaleza reside en la capacidad de investigar, verificar, contextualizar y ofrecer a la sociedad información confiable para comprender la realidad y tomar mejores decisiones.
Desde Encuentros Interactivos creemos que la conversación no debe centrarse en la nostalgia por el papel, sino en la responsabilidad de preparar mejores periodistas para los nuevos tiempos.
Las herramientas cambiarán una y otra vez como cambiarán los lenguajes, plataformas, audiencias y hasta la velocidad con la que circula la información, pero lo que no puede cambiar son los principios que sostienen el oficio: la ética, rigor, independencia, pensamiento crítico y compromiso con la verdad.
El desafío nunca ha sido aprender a utilizar una nueva tecnología, el verdadero desafío siempre será utilizarla para hacer un mejor periodismo.
Para El Nacional hoy termina una era impresa, mañana comenzará otra forma de contar las historias. Y, lo más probable, dentro de algunos años volveremos a vivir otras transformaciones porque la rueda no debe dejar de rodar, aún cuando los rotativas se detengan.
Así ha ocurrido siempre y así seguirá ocurriendo.
Lo importante no será aferrarnos al formato que se va, sino estar preparados para construir, con responsabilidad y sentido humano, el que viene. Ese, quizás, es el mayor compromiso que tiene nuestra generación con las que están llamadas a escribir el próximo capítulo del periodismo dominicano.







