La tarde comenzó con conversaciones informales, saludos entre conocidos y estudiantes ocupando poco a poco las butacas del Auditorio de la Seguridad Social (OSES) del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTEC).
Afuera, el ritmo habitual de la ciudad seguía su curso, pero dentro del salón, sin embargo, se gestaba una conversación que terminaría girando alrededor de una pregunta tan simple como desafiante: ¿qué impacto tienen nuestras decisiones?
Ese fue el eje de la segunda edición de Conexión Interactiva, una iniciativa de Encuentros Interactivos que, en esta ocasión, se realizó junto al INTEC bajo el tema “Comunicar, crear y liderar: el impacto de nuestras decisiones”.
Más que una jornada de conferencias, el encuentro se convirtió en una invitación a reflexionar sobre el papel que cada persona desempeña en la construcción de una sociedad más consciente, ética y humana.
Un mensaje claro
Desde la apertura, el mensaje estuvo claro cuando Alfredo Padrón, coordinador de las carreras de Cine y Comunicación de INTEC, invitó a los estudiantes a aprovechar cada espacio de aprendizaje que les permita conectar con experiencias reales y ampliar su visión profesional.
La comunicación, recordó, es una disciplina en permanente transformación, por lo que el aprendizaje no puede limitarse a las aulas.
Luego, la periodista Lady Reyes, fundadora de Encuentros Interactivos, agradeció el respaldo de la universidad y recordó la razón de ser de este proyecto: crear conversaciones que aporten valor.
“Si las voces no se alzan, no podremos tener un mundo mejor”, expresó, frase que se convirtió en el punto de partida de todo lo que vino después.

Competencia y ética
El primero en tomar la palabra fue José Miguel Otáñez, presidente del Centro de Análisis y Estudio de la Comunicación (CAESCO), quien presentó una reflexión que obligó a mirar más allá de los números, los algoritmos y las métricas que dominan gran parte de la conversación pública.
Su planteamiento partió de una paradoja inquietante: nunca habíamos tenido tantas herramientas para comunicarnos y, sin embargo, nunca habíamos estado tan fragmentados, “vivimos conectados, pero desconfiamos unos de otros”.
Aseguró que se tiene acceso a cantidades infinitas de información, pero cada vez resulta más difícil distinguir lo verdadero de lo falso y agrega; “Nos comunicamos constantemente, pero muchas veces dejamos de escucharnos”.
Para Otáñez, uno de los grandes desafíos de nuestro tiempo es comprender que la confianza no surge por casualidad, “se construye y esa construcción descansa sobre dos pilares fundamentales: la competencia y la ética”.
El comunicador cuestionó además la obsesión contemporánea por medir únicamente aquello que puede convertirse en estadísticas visibles (seguidores, visualizaciones, alcance e interacciones); pero rara vez nos detenemos a evaluar elementos mucho más trascendentes como la credibilidad, reputación, legitimidad o la capacidad de generar confianza.
La pregunta quedó flotando en el ambiente al cuestionar a la audiencia: “¿Estamos midiendo lo que realmente importa?
Comunicación que transforma
La conversación dio un giro hacia el terreno de la acción cuando Tony Arias Gil compartió la experiencia que dio origen a Conexión RSE, historia que estuvo marcada por el trabajo comunitario, voluntariado y la convicción de que la comunicación puede servir para transformar realidades.
Durante años, Tony ha observado cómo las buenas acciones suelen quedar relegadas frente a contenidos diseñados para generar controversias, reacciones inmediatas o simples métricas de popularidad.
Por eso decidió crear un espacio que visibilizara iniciativas positivas y demostrara que todavía existen personas y organizaciones comprometidas con generar bienestar colectivo.
“Lo que nos interesa no es la reputación de una empresa; nos interesa generar cambios”, afirmó.
Su mensaje fue una defensa del liderazgo humano, ese que construye puentes en lugar de levantar muros, que conecta personas en lugar de dividirlas, que pone las ideas por encima de los egos y que entiende que el desarrollo sostenible comienza cuando alguien decide mirar más allá de sí mismo.
El liderazgo no se impone
La tercera intervención estuvo a cargo de César Cordero, quien llevó la conversación al terreno del liderazgo. Para él, liderazgo y comunicación son conceptos inseparables.
“No se trata únicamente de hablar bien o de ocupar posiciones de autoridad, se trata de influir positivamente en los demás, de actuar con coherencia y comprender que las personas observan mucho más lo que hacemos que lo que decimos”.
Cordero recordó que comunicar no ocurre solamente a través de las palabras, pues también comunicamos cuando respetamos las normas, cumplimos nuestros compromisos, escuchamos a otros o actuamos con integridad.
“El liderazgo se gana, no se impone”, afirmó y la frase encontró eco entre los asistentes porque, al final, la conversación no giraba únicamente alrededor de la comunicación profesional, también hablaba de ciudadanía, de relaciones humanas y de la responsabilidad que cada persona tiene frente a su entorno.

Panel interactivo
Durante el panel interactivo, al final de las ponencias, surgió entonces una de las reflexiones más poderosas de la jornada: ¿Qué ocurre cuando los resultados no llegan?, ¿qué pasa cuando el esfuerzo parece no tener recompensa inmediata?, ¿qué hacer cuando las convocatorias no se llenan o cuando los cambios que buscamos tardan años en aparecer?
La respuesta llegó a través de una historia sencilla contada por César Cordero.
“La historia del niño que lanzaba estrellas de mar al océano para salvarlas antes de que murieran en la arena. Alguien le dijo que era imposible salvarlas a todas. El niño tomó una estrella, la devolvió al agua y respondió: “Para esta sí hizo la diferencia”.
La anécdota resumió el espíritu del encuentro cuando Lady Reyes reconoce que comunicar con propósito, liderar con ética o impulsar cambios sociales no siempre produce resultados inmediatos, ya que muchas veces el impacto es silencioso, invisible y difícil de medir, pero no por eso deja de existir.
Grandes enseñanzas
Al cierre de la jornada, los mensajes parecían haberse tejido entre todas las intervenciones.
- La confianza sigue siendo más valiosa que la popularidad.
- La credibilidad pesa más que los algoritmos.
- El liderazgo auténtico nace del servicio.
- Y los cambios importantes requieren tiempo, perseverancia y convicción.
Quizás por eso una de las enseñanzas que quedó resonando entre los estudiantes fue la compartida por Lady Reyes durante el intercambio final: encontrar el propósito y no rendirse porque las transformaciones que realmente importan rara vez ocurren de un día para otro.
Ella aseguró que todo comienzan con una decisión: La decisión de comunicar mejor, de crear valor, de liderar con sentido humano y seguir adelante, incluso cuando los resultados todavía no son visibles.







