Las selfies utilizadas para recrear estilos de décadas pasadas pueden exponer información facial y otros datos personales si las plataformas no ofrecen controles adecuados.

Los trends virales que utilizan inteligencia artificial para transformar selfies y recrear la apariencia de los usuarios en los años 80 pueden parecer una forma inofensiva de entretenimiento, pero también plantean interrogantes sobre la privacidad de los datos. Kaspersky advierte que las fotografías faciales de alta calidad utilizadas por estas herramientas pueden contener información que, si es procesada o reutilizada sin suficiente control, podría facilitar distintos tipos de abuso digital.

La tendencia invita a subir una fotografía actual para generar una versión del usuario con peinados voluminosos, hombreras, ropa vintage y otros elementos asociados con la estética de esa década. A la misma lógica se han sumado otras variantes que transforman a las personas en personajes de épocas como la antigua Grecia, manteniendo el uso de una imagen facial como punto de partida.

El principal riesgo está relacionado con la información que puede extraerse de un rostro. A diferencia de una contraseña, los rasgos faciales no pueden modificarse fácilmente si los datos asociados con ellos terminan comprometidos. Las tecnologías de reconocimiento facial pueden analizar características particulares de una persona y generar patrones que permitan identificarla o diferenciarla de otras.

Además, una fotografía puede combinarse con información disponible públicamente, como nombres, perfiles de redes sociales o números telefónicos, para construir perfiles más completos. Según advierte Kaspersky, estos datos podrían utilizarse para crear perfiles falsos, contenidos manipulados mediante IA, intentos de suplantación o campañas de fraude e ingeniería social más personalizadas.

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El riesgo depende también de las condiciones de la plataforma utilizada. Antes de cargar una fotografía, los usuarios deberían conocer quién opera el servicio, cómo procesa las imágenes, cuánto tiempo puede conservarlas y si contempla utilizarlas para otros fines, incluido el desarrollo o entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.

Una selfie, además, puede revelar información que va más allá del rostro. Documentos, credenciales, uniformes, direcciones, placas, lugares reconocibles o personas que aparezcan en el fondo pueden aportar datos adicionales que el usuario no tenía intención de compartir.

La velocidad con la que se popularizan estas aplicaciones puede dificultar una revisión cuidadosa de sus permisos y condiciones. Un estudio de Kaspersky citado por la compañía señala que el 27% de los usuarios en América Latina admite que no revisa los permisos solicitados por una aplicación antes de instalarla, debido a que la información puede resultar demasiado extensa o simplemente porque no le presta atención.

“Estos trends muestran cómo un incentivo divertido puede llevarnos a entregar información personal sin detenernos a pensar qué sucede después con ella. Una fotografía clara del rostro puede ser procesada para obtener características biométricas y, a diferencia de una contraseña, nuestro rostro no puede cambiarse si esa información termina expuesta o es utilizada indebidamente”, asegura María Isabel Manjarrez, investigadora senior de seguridad en el Equipo Global de Investigación y Análisis para América Latina en Kaspersky.

La especialista plantea que el objetivo no es renunciar a las posibilidades de la inteligencia artificial, sino utilizar estas herramientas de manera consciente, verificando qué plataforma recibe la fotografía, qué uso puede darle y qué controles ofrece sobre los datos.

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Entre las recomendaciones de Kaspersky figura utilizar aplicaciones conocidas y confiables y comprobar quién está detrás de la herramienta antes de cargar una imagen. También aconseja revisar las condiciones relacionadas con el almacenamiento y reutilización de las fotografías y evitar conceder permisos que no guarden relación con el servicio, como acceso a contactos, ubicación o mensajes.

La compañía recomienda igualmente revisar cuidadosamente la imagen antes de compartirla para evitar que aparezcan documentos, credenciales, direcciones, placas, uniformes u otros elementos que puedan revelar información adicional. Como medida complementaria, plantea utilizar soluciones de seguridad capaces de identificar enlaces fraudulentos, páginas falsas y posibles intentos de robo de identidad.

El auge de estos trends muestra así que el entretenimiento basado en IA también requiere una mirada sobre los datos que intervienen en el proceso. Antes de subir una selfie, la pregunta no es solo cómo quedará el retrato, sino qué información se está entregando y qué puede ocurrir con ella después.

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