La diversificación de la inversión extranjera directa (IED), el aumento de los ingresos de divisas y la estabilidad cambiaria están contribuyendo a fortalecer la posición de República Dominicana frente a un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, fragmentación comercial y nuevos aranceles, de acuerdo con un análisis de Elisa Vilorio de Painter, PhD, presentado por el Banco Central de la República Dominicana (BCRD).
El documento señala que la IED mundial ha perdido peso durante la última década. Según datos del Banco Mundial citados en el análisis, pasó de representar 3.6 % del PIB mundial en 2015 a 2.5 % en 2021 y 1.26 % en 2025. En contraste, República Dominicana elevó la participación de la IED en su PIB de 3.1 % en 2015 a 3.53 % en 2021 y 3.86 % en 2025.
La evolución se produce en un contexto en el que las empresas internacionales muestran mayor cautela al decidir dónde colocar sus capitales, debido a la fragmentación comercial y las tensiones geopolíticas. El análisis plantea que, además de los costos empresariales, factores como la estabilidad, la profundidad del mercado cambiario, la fortaleza institucional y la capacidad de responder ante escenarios de incertidumbre adquieren mayor relevancia para atraer inversión.
Una IED con mayor diversificación sectorial
El comportamiento de la inversión extranjera también refleja cambios en la composición sectorial de los capitales que llegan al país. El turismo continúa entre los principales receptores de IED, con una participación aproximada de 22.3 % durante el período 2020-2025 y de 20.1 % al cierre del primer semestre de 2026.
Al mismo tiempo, la energía ha ganado participación. El sector pasó de representar un promedio de 8 % de la IED entre 2010 y 2019 a 16.34 % durante 2020-2025, y alcanzó 27.8 % en el primer semestre de 2026.
Para el análisis, esta diversificación constituye un elemento de resiliencia porque reduce la dependencia de un único sector y permite que los flujos de capital respondan a diferentes motores de crecimiento económico.
Más ingresos de divisas y estabilidad cambiaria
El comportamiento del peso dominicano constituye otro de los elementos abordados en el documento. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones generaron US$8,746 millones; el turismo, US$6,716 millones; las remesas, US$6,219 millones, y la IED alcanzó US$3,276.5 millones.
En conjunto, estos flujos representaron alrededor de US$2,800 millones adicionales frente al mismo período de 2025, según el análisis. Este aumento de la generación de divisas estuvo acompañado por una apreciación del peso dominicano de 7.6 % al cierre de agosto de 2026.
El documento también señala que, durante ese período, el Banco Central compró US$415 millones en el mercado cambiario para fortalecer las reservas internacionales, sin realizar ventas de divisas en el mercado spot.
El análisis cita además un informe de J.P. Morgan publicado el 20 de agosto, que destacó el comportamiento del peso dominicano entre las monedas de mejor desempeño del año. Según el documento del BCRD, el banco de inversión atribuyó parte de esta fortaleza a la combinación de exportaciones, turismo y remesas, y señaló que la apreciación observada respondía a fundamentos de mercado y no a una intervención discrecional del Banco Central.
El impacto del nuevo entorno arancelario
El escenario comercial internacional añade otro elemento a las perspectivas de la economía dominicana. De acuerdo con el análisis, desde julio de 2026 Estados Unidos estableció un arancel de 12.5 % para determinadas categorías de productos, bajo el argumento de que República Dominicana no había podido garantizar que ciertos bienes importados no fueran producidos mediante trabajo forzoso.
Sin embargo, algunas categorías, entre ellas textiles y prendas de vestir que ingresan bajo el acuerdo CAFTA-DR, quedaron exentas. El documento precisa además que el incremento resulta marginal frente al arancel de 10 % que ya se aplicaba desde abril de 2025 a otras categorías.
Pese a este contexto, las exportaciones de zonas francas crecieron 3.2 % interanual durante el primer semestre de 2026, otro indicador considerado relevante para evaluar la capacidad de adaptación de la economía ante los cambios en el comercio internacional.
El desafío de sostener la competitividad
El análisis plantea que la disponibilidad de divisas y la diversificación de los flujos externos ofrecen un respaldo ante posibles choques internacionales, pero advierte que la competencia por atraer IED será cada vez mayor y que los inversionistas podrían ser más selectivos.
En ese escenario, entre los retos identificados figuran el fortalecimiento institucional, la mejora del capital humano, el aumento de la productividad, una mayor vinculación entre empresas nacionales y extranjeras, el impulso a la innovación y la diversificación de los mercados de exportación y de las fuentes de inversión.
La IED recibida durante el primer semestre de 2026, de US$3,276.5 millones, representó un crecimiento de 7.7 % respecto al mismo período de 2025. Para el análisis, este comportamiento evidencia que República Dominicana continúa captando capital extranjero pese a un entorno internacional caracterizado por mayor incertidumbre y competencia.
De cara a los próximos años, el documento identifica perspectivas favorables para la generación de divisas a partir de una combinación de exportaciones, turismo, remesas e inversión extranjera. El desafío, plantea, será preservar y ampliar esas fuentes mediante condiciones que permitan sostener la estabilidad macroeconómica, profundizar la integración productiva y mejorar la capacidad del país para insertarse en las nuevas cadenas globales de valor.







