La Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM) presentó una investigación preliminar sobre la presencia de metales pesados en arenas de playas urbanas de Punta Cana y Las Terrenas, cuyos resultados indican un bajo riesgo ecológico, aunque recomiendan mantener un monitoreo periódico ante el crecimiento de la actividad turística.
El estudio, titulado “Evaluación de los niveles de metales en arenas de playas urbanas de Las Terrenas y Punta Cana, República Dominicana”, fue presentado por la doctora Jenny Gómez Ávila y constituye una primera aproximación para determinar las concentraciones de hierro, níquel, cobre y plomo en ambas zonas costeras.
“Hasta la fecha no se había estudiado la concentración de los metales en las arenas de estas dos regiones. El objetivo del trabajo fue determinar las concentraciones de hierro, níquel, cobre y plomo, evaluar los factores de enriquecimiento y compararlos con las normas de calidad de sedimentos de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA)”, explicó Gómez Ávila.
En la investigación también participaron Carolina Campagna Sánchez, Ramón Delanoy, Gabriela Grad, Edgardo Bonzi y Jorge Torres-Díaz. El equipo analizó muestras tomadas en cinco playas de Punta Cana y cinco de Las Terrenas durante diciembre de 2024, con el propósito de comparar zonas de alta actividad turística con otras de menor influencia antropogénica.
Las muestras fueron procesadas mediante espectrometría de fluorescencia de rayos X. Los resultados mostraron que los niveles de níquel y cobre fueron relativamente constantes, mientras que el zinc presentó una mayor variabilidad, con las concentraciones más elevadas en Bahía del Cortecito y playa Blanca.
Descubrimientos
Según la investigación, estas variaciones podrían estar asociadas a actividades humanas como descargas de aguas residuales, mantenimiento hotelero y escorrentías urbanas. El plomo, en cambio, se mantuvo en niveles bajos e incluso por debajo de los valores naturales de referencia.
“En el caso del zinc fue altamente variable y pudiera estar relacionado con fuentes antropogénicas, aguas residuales, entre otros factores. En el caso del plomo, estuvo incluso por debajo de los niveles de concentración de fondo”, indicó la investigadora.
Al comparar los resultados con las directrices de calidad de sedimentos de la EPA, el estudio encontró que los valores de cobre y níquel superan los niveles mínimos a partir de los cuales podrían producirse efectos biológicos, pero permanecen por debajo de los niveles considerados de efecto probable.
El análisis del factor de enriquecimiento también identificó una contaminación moderada por níquel, un enriquecimiento severo en algunos puntos para el cobre y niveles de enriquecimiento de moderados a severos para el zinc. Punta Cana presentó los mayores niveles en comparación con Las Terrenas.
Aunque los resultados actuales representan un bajo riesgo ecológico, Gómez Ávila recomendó ampliar el análisis a otros metales potencialmente tóxicos, realizar muestreos en diferentes épocas del año y establecer un monitoreo permanente que permita evaluar la relación entre el crecimiento turístico y la contaminación ambiental.
“Las recomendaciones son monitorear regularmente estos sitios, ampliar el estudio a otros metales y realizar muestreos en diferentes estaciones para correlacionar el crecimiento de la actividad turística con posibles niveles de contaminación, no con la finalidad de reducir el turismo, sino de tomar medidas preventivas para evitar la contaminación”, concluyó.







